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Hasta ahora el turismo espacial era sólo para millonarios, ahora se abren nuevas oportunidades.

Entre abril de 2001 y septiembre de 2009 siete personas volaron en ocho ocasiones al espacio como turistas. Todas ellas volaron a la Estación Espacial Internacional a bordo de cápsulas Soyuz rusas para estancias de entre ocho y once días. Todas ellas son multimillonarias.

Pero con la retirada de los transbordadores espaciales de la NASA en 2011 y el incremento del número de tripulantes de la EEI desde entonces nadie más ha salido al espacio «de vacaciones» ya que los asientos de las Soyuz, que desde entonces es la única nave capaz de llevar personas a la Estación, eran necesarios para asegurar la rotación de sus tripulaciones.

Sin embargo en 2019 parece que estamos a punto de ver como una nueva forma de turismo espacial por fin se convierte en realidad.

Se trata de vuelos suborbitales durante los cuales las personas que participen en ellos experimentarán unos minutos en caída libre –en gravedad cero, para entendernos, aunque el término no sea exacto–. Nada de días en órbita pero a cambio en vez de millones de euros «sólo» tendrán que pagar unos cientos de miles. Este nuevo turismo espacial viene de la mano de Blue Origin y Virgin Galactic.

Virgin Galactic utilizará para ello aviones espaciales conocidos como SpaceShipTwo, herederos directos del SpaceShipOne que en octubre de 2004 consiguió hacerse con el Ansari X Prize. Era un premio de 10 millones de dólares para el primer equipo que antes del 1 de enero de 2005 fuera capaz de construir y lanzar con financiación privada una nave espacial capaz de llevar a tres personas a una altura de 100 kilómetros, devolverlas sanas y salvas a tierra, y repetir el lanzamiento con la misma nave en un plazo de dos semanas.

Pero si en 2004 parecía que los lanzamientos turísticos estaban a la vuelta de la esquina 15 años después –y un accidente mortal por medio– ese sueño aún no se ha sustanciado.

Además por el camino Virgin Galactic ha redefinido un poco las reglas del juego y en lugar de hablar de lanzamientos que superen los 100 kilómetros, que es el límite del espacio reconocido por la Federación Aeronáutica Internacional, ahora habla de que alcanzar el espacio es volar por encima de los 80 kilómetros, que es el límite que se considera en los Estados Unidos. Así puede decir que el VSS Unity, uno de los SpaceShipTwo, ha alcanzado ya dos veces el espacio, la primera con dos y la segunda con tres personas empleadas de la empresa a bordo. Aunque aún falta por ver cuando podrán empezar a volar con pasajeros.

La otra empresa en liza es Blue Origin, que con su cohete New Shepard es capaz de lanzar una cápsula hasta unos 105 kilómetros de altitud, con lo que no puede haber duda de que ha alcanzado el espacio. Pero tras once lanzamientos aún tienen que hacer uno tripulado por una persona y no por un maniquí. Dicen que antes de finales de 2019. A 

En lo que se refiere al turismo espacial en órbita habrá que esperar a que Roscosmos haga buena su promesa de volver a llevar turistas espaciales a la EEI a finales de 2021, aunque es algo que se está complicado con los retrasos en el desarrollo de la Crew Dragon de SpaceX y de la Starliner de Boeing [enlace a la anotación sobre esto]. Esos retrasos afectarán también a los planes de empresas como Axiom Space o Bigelow Aerospace que pretenden ofrecer estancias en sus propias estaciones espaciales, algo para lo que necesitan una nave que pueda llevar allí a quienes paguen por ello. Aunque en honor a la verdad lo planes de estas dos empresas son, por ahora, bastante difusos.

Y más allá de la órbita terrestre tenemos a SpaceX, que ha firmado un contrato con el multimillonario emprendedor japonés que Yusaku Maezawa para llevarlo junto con otras siete personas en un viaje alrededor de la Luna. Sólo que por ahora el cohete con el que lo han de hacer apenas ha empezado su desarrollo.

Así que a los que siempre hemos soñado con ir al espacio parece que aún nos queda un poco de tiempo para ir ahorrando.

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