​Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Politica de cookies

“El espíritu del modelo gira alrededor de la idea de que en el futuro el mundo laboral es incierto y por ello consideran que su alumnado necesitará ser buena gente, curioso, creativo, capaz de trabajar con otros y pensar globalmente, de ser responsable, de ser feliz haga lo que haga”

En el colegio público rural Ramón y Cajal de Alpartir (Zaragoza) los alumnos redactan su propia Constitución escolar y la revisan cada dos años. Lo hacen en los tres idiomas en los que esta está redactada: castellano, rumano y árabe. Son las tres lenguas que conviven en este colegio donde la prioridad es formar personas comprometidas, y no simplemente cumplir con un programa de contenidos.

Por su innovación, esta escuela ha sido seleccionada como uno de los siete centros educativos españoles que forman parte de la red internacional de escuelas changemaker de Ashoka. Esta organización sin ánimo de lucro busca liderar una transformación educativa, y para ello está identificando escuelas y redes de escuelas influyentes preparadas para liderar el cambio. Ya cuenta con una lista de más de 260, y entre ellas escuelas rurales como el CEIP Ramón y Cajal.

Bajo el lema “Para educar a un niño hace falta la tribu entera” se encuentra la búsqueda de una educación globalizada, priorizando la educación emocional y la socialización de los alumnos. “El espíritu del modelo gira alrededor de la idea de que en el futuro el mundo laboral es incierto y por ello consideran que su alumnado necesitará ser buena gente, curioso, creativo, capaz de trabajar con otros y pensar globalmente, de ser responsable, de ser feliz haga lo que haga”, destaca Ashoka.

Método de enseñanza

Además de por redactar su propia Constitución, el modelo educativo de este centro se caracteriza por una configuración de las clases con grupos heterogéneos, realización de tertulias, presencia de mediadores escolares sin profesores de por medio, proyectos creativos o apoyo entre mayores y pequeños. El propósito es siempre el mismo: “formar a personas comprometidas y con la capacidad de generar cambio positivo en su entorno”, según Ashoka.

En línea con esto, tratan de inculcar valores como el cuidado del medioambiente, con iniciativas como lo “Proyectores Planetarios”, donde cuidan el entorno, las instalaciones y el pueblo a través de distintas actividades donde los alumnos son protagonistas. Además, cuentan con actividades más innovadoras como gamificación, cocina, horno solar, robótica, gestión de un huerto…La escuela pertenece también a varias organizaciones solidarias, como Unicef, Amnistía Internacional, Save The Children, Greenpeace, UNESCO o la Red Aragonesa de Escuelas Promotoras de Salud.

En cuanto al equipo docente, esta escuela destaca por integrar a todos los agentes (directivos, docentes, familias, alumnos, administración y otros) “para trabajar de manera coordinada y hacerles partícipes de la educación de los niños”.

Haz click aquí para conocer otras iniciativas de educación innovadora.

Artículos relacionados