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Future Trends Forum 26 Jul 2018

La caja tonta se vuelve inteligente: la increíble evolución de las pantallas de televisión

¿Verdad que las televisiones de plasma y alta definición nos han acompañado durante toda la vida? Pues lo cierto es que no.

La evolución de las pantallas de televisión corre en paralelo a una sociedad que está convirtiendo el ‘medio rey’ en una experiencia cada vez más digital, intensa y envolvente.

¿Verdad que las televisiones de plasma y alta definición nos han acompañado durante toda la vida? Pues lo cierto es que no. Se lanzaron al mercado en los años noventa en Estados Unidos. En España eran un producto carísimo para minorías o para esos pubs que atraen a sus clientes con partidos de fútbol en pantallas planas y enormes. La implantación del plasma y la alta definición convergió con la presencia de los primeros sistemas de home cinema.

Los jóvenes y los adolescentes vibraban con aquello. Ver una película en casa con amigos ya no sólo era un plan para días de lluvia, pereza o resaca. Los colores eran asombrosos. Las escenas de acción nunca se habían parecido tanto a la realidad. El siguiente paso, ya en el SXXI, ha sido el lento ocaso del plasma y la emergencia del cristal líquido y el aterrizaje masivo de las tecnologías LED, que permiten un ahorro de energía próximo al 40%. Todo eso coincidió en España con la digitalización de la señal de televisión.

Hoy, la nueva sensación son las pantallas cada vez más grandes y con una definición cada vez más abrumadora. En Estados Unidos, las pantallas de televisión han duplicado su tamaño medio en los últimos 15 años. Apple estrenó, a partir de 2014, sus sistemas Retina Display y Retina HD, en los que la definición es tan inmensa que el ojo humano no puede percibir los píxeles que integran la imagen. La carrera por universalizar e inventar sistemas que los superen de largo parece imparable.

El futuro sugiere, además de esa carrera, la irrupción masiva de las pantallas curvas y flexibles, el uso habitual de las gafas de tres dimensiones y unas funcionalidades que permitan convertir el televisor en la pantalla desde la que podamos gobernar la casa conectada. La posibilidad de consumir ocio audiovisual sólo sería una de sus prestaciones y tal vez no la más importante.

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