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Emprendedores 19 Ago 2019

La estrategia del océano azul, o cómo no volverse irrelevante

La clave de la teoría del océano azul es que la mejor forma de ganar a la competencia es, precisamente, dejar de luchar con ellos. Descubre cómo.

Navegar en un océano rojo o en un océano azul. Esta es la pregunta que la mayoría de emprendedores se ven obligados a preguntarse cuando se plantean construir su propia empresa. O, lo que es lo mismo, entrar en un mercado saturado pero seguro; o lanzarse a la aventura y crear un nuevo mercado desde cero.

La presente bifurcación es la que da paso a la estrategia del Océano Azul, desarrollada por los profesores W. Chan Kim y Renée Mauborgne. Se trata de una nueva forma de pensamiento estratégico que está basada en el análisis y que anima a los emprendedores a crear nuevos mercados en vez de entrar a competir en los existentes.

La clave de la siguiente teoría estratégica es que la mejor forma de ganar a la competencia es, precisamente, dejar de luchar con ellos. ¿Cómo? Capturando nueva demanda. ¿Resultado? Relegando los competidores a la irrelevancia. La aplicación de la teoría del océano azul es aplicable a cualquier sector y a cualquier tipo de empresa -si tenemos en cuenta que todas las industrias nacieron de cero, la oportunidad está allí-.

Cirque du Soleil, Nintendo Ralph Lauren, Swatch o Novo Nordisk son algunas de las entidades o corporaciones que se han abierto paso en un nuevo mercado, capturando una nueva demanda no existente hasta entonces. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de océano azul y rojo?

Siguiendo la teoría de Chan y Mauborgne, los océanos rojos son aquellos en los que navegan la mayoría de empresas (de hecho, los océanos rojos siempre formarán parte de la realidad del mundo empresarial). Se caracterizan por tener unos límites muy definidos y por tener unas mismas reglas bajo las que operan todos los competidores. Las empresas compiten entre ellas por la mayor porción del pastel y, cuando la competencia se intensifica, las oportunidades de crecimiento quedan limitadas.

En los océanos azules, en cambio, las empresas no compiten por la demanda existente; sino que la crean de nuevo. Aquellas pocas compañías que navegan en un océano azul se encuentran ante sí con una gran oportunidad de crecimiento. En este contexto, la competencia es irrelevante, porque las reglas del juego aún están por definir.

¿Cuáles son las pautas para zambullirse en un océano azul?

  1. Crea nuevos espacios de consumo. Puedes hacerlo explorando sectores alternativos, fijándote en las distintas estrategias de cada sector o observando la cadena de compradores, entre otros.
  2. Céntrate en la idea global, no en los números. La clave es entender la dinámica global del sector e ir más allá de la planificación estratégica de tu empresa en función de cómo operan tus principales competidores.
  3. Ve más allá de la demanda existente. En vez de centrarte en los clientes, fíjate en los elementos comunes que valoran y también en los no-clientes. Las oportunidades en este campo son inmensas, pero las empresas tienden a focalizar sus esfuerzos en su segmento de clientes, especialmente cuando la competencia aprieta.
  4. Asegura la viabilidad comercial del océano azul. Si vas a entrar en un océano azul, antes asegurate de ser capaz de responder de forma afirmativa a estas preguntas: ¿Obtendrán los clientes una utilidad excepcional de la nueva idea de negocio? ¿El precio está al alcance de la gran masa de posibles clientes? ¿La estructura de costos es viable? Recuerda, innovar sí, pero reduciendo el riesgo lo máximo posible.

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