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Tras un periodo de pruebas de producción, todo está listo para ver si se pueden llevar al mercado con éxito algunos productos fabricados en el espacio.

Una de las grandes promesas del espacio ha sido desde siempre la posibilidad de fabricar cosas en condiciones que no se pueden reproducir en Tierra, en especial en lo que se refiere a la fabricación en caída libre –en ausencia de gravedad, para entendernos–. Pero hasta hace poco no se habían hecho más que pruebas, en especial a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Sin embargo en verano de 2019, Estados Unidos levantó la prohibición de llevar a cabo actividades comerciales en el segmento estadounidense de la Estación Espacial Internacional, así que todo está listo para ver si se pueden llevar al mercado con éxito alguno de estos productos.

La primera iniciativa en este sentido viene de Made In Space, que ya ha producido en la EEI algunos segmentos de una fibra óptica muy concreta fabricada con un tipo de vidrio fluorado conocido como ZBLAN y que es muy apreciada para ciertas aplicaciones. Sólo que su producción es extremadamente complicada, aunque menos en el espacio. De hecho Made In Space no es la única empresa que va a producirla a bordo de la EEI; al menos Lockheed Martin y otra empresa más han presentado solicitudes para poder hacerlo.

Para Andrew Rush, el director de Made In Space, la producción comercial de esta fibra óptica va a marcar el momento en el que la fabricación en el espacio empiece por fin a justificarse; sólo falta que el mercado opine lo mismo.

Pero aunque Made In Space pretenda empezar a ganar dinero fabricando y vendiendo fibra óptica «espacial» lo cierto es que tiene planes mucho más ambiciosos: la NASA acaba de darle un contrato valorado en 74 millones de dólares para que demuestre que su Archinaut One es capaz de producir componentes para naves espaciales en el espacio.

Fuente: NASA

Se espera que Archinaut One sea lanzado por un Electrón de Rocket Lab en 2022, si no hay retrasos. Una vez en órbita terrestre baja la nave espacial imprimirá en 3D dos vigas de 10 metros, una a cada lado de la nave. A medida que vaya avanzando la fabricación cada una de ellas desplegará un panel solar capaz de generar hasta cinco veces más energía que los paneles solares tradicionales de naves espaciales de tamaño similar.

La ventaja de fabricar estos paneles en el espacio es que no se ven constreñidos por el volumen disponible bajo la cofia protectora de un cohete lanzador, que es el motivo por el que los satélites que usan paneles solares son lanzados con ellos plegados. Liberados de ese límite se puede fabricar a demanda un componente del tamaño que sea. Un procedimiento similar se podría utilizar también para antenas.

Impresión artística de la fabricación de antenas en el espacio - NASA

Aún falta para que Archinaut One demuestre si la idea es viable pero la propuesta es sin duda interesante. Y si demuestra la viabilidad será sin duda un acicate para que otras empresas se apunten.

Si quieres conocer todas las oportunidades que ofrece la comercialización del espacio, puedes visitar la página de la tendencia aquí.

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