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Controlar el cash flow en una empresa puede ser un poco complicado, pero cuando hablamos de una startup el efectivo es el rey, ya que gran parte de los planes a medio plazo giran en torno a él.

Uno de los desafíos más importantes de un emprendedor es controlar el flujo de caja o cash flow de su startup. Entre sus responsabilidades de administrador se encuentra tomar las decisiones adecuadas para no caer en la trampa de gastar más de lo que puede pagar. De igual forma, tendrá que ingeniárselas para compensar de alguna forma los gastos asociados al comienzo de la actividad y al lanzamiento del producto o servicio, hasta el momento en el que los clientes, con sus compras, se conviertan en los inversores del proyecto.

De ahí la importancia de controlar en todo momento el cash flow o flujo de caja. Así es como se conoce al movimiento de efectivo activo y pasivo, dentro y fuera de la compañía. En condiciones normales un cash flow positivo se puede lograr percibiendo ingresos que sean mayores que los gastos. De lo contrario, necesitará una fuente alternativa de ingresos para poder saldar las deudas y tendrá que recurrir, entre otros organismos, a inversores externos.

El no disponer de cash flow puede venir derivado de ciertos problemas dentro de la startup como, por ejemplo, tener demasiada existencia de stock que puede generar deudas, dar la opción a los clientes de pagar a largo plazo o adquirir materiales a proveedores, sin contar con el efectivo necesario. Por último, generar mayor expectativa aumentando la cantidad de personal o trasladarse a un lugar más costoso, puede provocar que el flujo de caja quede descuadrado, dejando descubiertos ciertos activos importantes para la compañía.

Fortalece las fuentes de ingreso

Comenzar a captar clientes quizá no sea la tarea más difícil que tenga que acometer el emprendedor, si se tiene en cuenta que debe, entre otras cosas, asegurar que los clientes paguen de forma puntual, para así conseguir que el cash flow sea positivo. Y aún así, no lo tiene del todo asegurado. Es por ello, que otra de las labores claves que tiene que realizar un emprendedor será construir una reserva de efectivo, es decir, tener un flujo de caja del que pueda disponer durante por lo menos los siguientes seis meses o, como escenario ideal, doce meses.

Para saber cómo está compuesto el cash flow, se debe tener en cuenta los siguientes factores:

  • Operativa: en este caso hablamos de los activos, entre lo que se encuentran los ingresos netos mensuales de cuotas de clientes, morosidades cobradas, ventas de artículos de segunda mano o equipos en stock que ya se encuentren pagados.
  • Inversión: tal y como su nombre indica, hablamos de los activos a largo plazo que proceden de la financiación de business angels, fondos de Venture Capital u otras entidades a las que haya recurrido el emprendedor para poner en marcha el proyecto.
  • Financiación: una de las partes que resulta más preocupante para cualquier emprendedor son los créditos, pagos pendientes y morosidades que se convierten en pasivos, con vigencia a largo plazo.

Teniendo en cuenta estas tres aristas es posible saber cuál es el flujo de caja disponible y, de esta manera, predecir cuál será su durabilidad en el tiempo. ¿Qué quiere decir esto? Que analizando cuál es el estado del cash flow, se podrá ver cómo crece la compañía, si aumentan sus ingresos o si, en caso contrario, la deuda es mayor que el beneficio.

Piensa en el futuro

Es importante tener en cuenta que pronosticar el cash flow antes de lanzar un proyecto ayudará a elaborar un plan de negocio realista que ayude a dibujar un escenario probable para los próximos meses. Eso sí, solo será un previsión puesto que no se puede asegurar qué sucederá con el paso del tiempo. No obstante, mantenerse apegados a los planes puede hacer menos duro el golpe de aquellos gastos o impuestos que se tenían previstos.

Además, es necesario tener en cuenta que los posibles inversores prestan más atención a aquellos proyectos que cuenta con un análisis de su cash flow, para saber que existe tanto un business plan como una planificación de la inversión. De lo contrario, podrían estar destinando sus fondos a una startup que, con toda probabilidad, agote su flujo de efectivo muy rápidamente y requiera de más financiación.

Tener un provisión en caja para el mantenimiento de la compañía, por más difícil que parezca, será un indicador clave para demostrar en números el crecimiento del proyecto. Es ahí donde los inversores apostarán por proyectos que puedan controlar su liquidez y sepan utilizar aquellas herramientas que favorezcan los ingresos continuos en las arcas de la startup.

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