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Gracias a los algoritmos de la IA, las ciudades podrían ahorrar en costes energéticos y, sobre todo, ser más sostenibles.

¿Podría la inteligencia artificial resolver los problemas derivados del cambio climático? Esta es una pregunta complicada de responder, pero lo cierto es que la IA podría servir para ahorrar energía y reducir las emisiones contaminantes. De ello se hablará precisamente en la Cumbre Mundial de Naciones Unidas, que da comienzo hoy y que lleva por título “IA para el Bien”. El encuentro, que tiene lugar en Ginebra, tiene como objetivo principal demostrar cómo esta tecnología puede acelerar el desarrollo sostenible, resolviendo los problemas más acuciantes de hoy como es el cambio climático.

En la actualidad, la mayoría de países no está reduciendo sus emisiones con rapidez. Y la IA podría ayudar a agilizar este proceso, sobre todo, porque la automatización y el uso de algoritmos pueden procesar grandes cantidades de datos para lograr que los sistemas energéticos sean más eficientes.

Es evidente que para trabajar con grandes cantidades de datos solo es posible utilizando inteligencia artificial. Según algunos expertos en la materia, los algoritmos del aprendizaje automático (machine learning) pueden ayudar al manejo de toda la complejidad que se deriva del empleo de tal magnitud de datos y llegar a cero emisiones.

Cualquiera, sin embargo, puede pensar que para llevar a cabo todo el proceso que se ha descrito es necesario una enorme cantidad de energía. Pero, también hay soluciones para ello. Deepmind es una empresa de inteligencia artificial británica de Google que ha desarrollado, por ejemplo, el programa AlphaGo, que derrotó por primera vez a un jugador humano profesional de Go (un juego chino de estrategia). La solución que desarrollo esta empresa fue reducir la energía necesaria para enfriar los centros de datos de Google hasta en un 40%.

Otros casos de reducción de gasto de energía es el Instituto Borderstep de Berlín, que utiliza algoritmos de aprendizaje predictivo de máquinas para ahorrar entre un 20 y un 25% de la energía utilizada para calentar un grupo de 250 viviendas en la capital alemana. ¿Cómo se hace? A través de un sistema de gestión de la energía doméstica que funciona a tres niveles: el piso, el edificio y el grupo de edificios, que comparte una fuente de calor común. El sistema detecta mediante sensores cuando los apartamentos están ocupados y cuando no y así encender la calefacción u otros dispositivos.

De esta manera, y gracias a los algoritmos de la IA, una ciudad podría ahorrar en costes energéticos y, sobre todo, ser más sostenible, que es uno de los objetivos más importantes en los que los diferentes gobiernos locales están trabajando, junto a la innovación y a la incorporación de otras tecnologías emergentes.  

Si quieres conocer otras iniciativas de sostenibilidad en las ciudades, descarga la publicación "Ciudades Disruptivas".