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La automoción es uno de los sectores que más capacidad de innovación disruptiva tiene, gracias al desarrollo tecnológico, especialmente la Inteligencia Artificial.

El impacto de las tecnologías en la industria del automóvil no solo se percibe en el impulso del llamado coche autónomo o sin conductor. La influencia tecnológica se observa también en otros ámbitos como los modelos de negocio de los grandes fabricantes de coches tradicionales ante la reducción de la demanda de los consumidores.

Una de las tecnologías que más está impactando en este sector es la inteligencia artificial, a la que los fabricantes de automóviles están recurriendo por diferentes motivos. Entre ellos, figura la bajada de los costes de producción y, por ende, la creación de nuevas fuentes de ingresos, el mantenimiento predictivo y la optimización de las rutas. Todo esto permitirá a los fabricantes más innovadores aprovechar un mercado que, según las previsiones, ascenderá a miles de millones de dólares en valor añadido. Sin embargo, las empresas del sector automovilístico tienen que hacer frente a determinados obstáculos para integrar la IA en sus operaciones. De hecho, muchas compañías no están preparadas suficientemente para producir soluciones basadas en inteligencia artificial, pues éstas requieren inversiones bastante elevadas y profesionales muy especializados. Pero también estructuras muy complejas y bien construidas, como apunta Bruno Fernández-Ruiz, cofundador de Nexar y experto de la Fundación Bankinter, cuando habla de la creación de una red de coches conectados dentro de una ciudad.

En un informe elaborado por Business Insider Intelligence se enumeran algunas de las dificultades que tienen las empresas automovilísticas para adoptar aplicaciones de Inteligencia Artificial y cuáles son las ventajas o aportaciones de esta tecnología al sector, entre las que señala la reducción de costes de producción y la creación de nuevas vías de ingresos. Y es que es algo en lo que también coincide Gregory Clark, experto de la Fundación Bankinter, que considera que los coches autónomos, dotados de Inteligencia Artificial, van a cambiar por completo la economía, puesto que van a requerir trabajadores con habilidades diferentes.

Pero no solo va a cambiar la economía, también va a suponer una vía de ahorros muy potente para los fabricantes de automóviles. Se estima, en este sentido, que para 2015 la inteligencia artificial proporcione 173.000 millones de dólares de ahorro de costes en toda la cadena de suministros.

Sin embargo, y a pesar de todos los aspectos positivos que puede otorgar la inteligencia artificial, lo cierto es que la adopción de esta tecnología seguirá siendo muy complicada para muchas empresas del sector, debido principalmente al monto de las inversiones que va asociado.

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