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El próximo paso debería ser la creación de la Lunar Orbital Platform – Gateway(LOP-G), una estación espacial en órbita alrededor de la Luna.

Aunque Rusia aún tiene que lanzar algunos módulos nuevos, los primeros módulos de la Estación Espacial Internacional llevan en órbita desde 1998. Así que por mucho mantenimiento que se les haga es poco probable que puedan seguir en funcionamiento de forma fiable mucho más allá de finales de la próxima década.

Además empieza a haber la sensación –no sé si del todo justificada– de que a la EEI se le ha sacado ya casi todo el partido desde el punto de vista técnico para aprender cómo mantener una nave espacial en funcionamiento durante una larga temporada –ya van 21 años–.

El próximo paso, al menos para los Estados Unidos, debería ser la creación de la Lunar Orbital Platform – Gateway(LOP-G), una estación espacial en órbita alrededor de la Luna. Su nombre se traduce como Plataforma – Pasarela Orbital Lunar y debería servir como base para misiones tanto a la superficie de la Luna como del Deep Space Transport, el Transporte del Espacio Profundo, un vehículo que la agencia está diseñando para misiones tripuladas a Marte.

Igual que la Estación Espacial Internacional, la estación lunar está compuesta por distintos módulos que se irán ensamblando con el tiempo, por lo que no es necesario tenerlos todos listos para empezar a utilizarla. De hecho por ahora la NASA sólo tiene contratados el diseño y construcción de dos de esos módulos, el Power and Propulsion Element (PPE) y el Minimal Habitation Module (MHM).

Impresión artística de la estación espacial que la NASA propone ensamblar en órbita alrededor de la Luna - NASA

El primero de ellos –Elemento de potencia y propulsión– sirve para proporcionar electricidad y comunicaciones a la estación; también contiene los motores que le permiten controlar su posición. El segundo –Módulo mínimo de habitación– está diseñado para que pueda ser ocupado por una tripulación de hasta cuatro personas durante 30 días.

Estos dos módulos servirán como base para el proyecto Artemisa, que tiene como objetivo colocar de nuevo astronautas de la NASA sobre la superficie de la Luna en 2024, aunque parece extremadamente poco probable que esa fecha se cumpla: falta muy poco tiempo y es poco probable que con el nivel de financiación actual de la NASA los elementos necesarios vayan a estar listos a tiempo. Y eso no sólo incluye las naves espaciales necesarias para ir hasta la estación lunar sino también el aterrizador para bajar y subir de la superficie de la Luna y los trajes espaciales que tendrán que usar allí los astronautas.

En el futuro, la idea es ampliar la LOP-G con otros módulos que construirían el resto de los socios de la Estación Espacial Internacional (Rusia, Canadá, Europa y Japón), módulos que le darán más funciones y capacidad de albergar tripulaciones, aunque en ningún caso la idea es que esté permanentemente tripulada como la EEI.

De todos modos todo depende de que la administración estadounidense no cambie de objetivos como ha sucedido en muchas ocasiones en los últimos años. En este sentido el primer gran hito de cara a ver qué futuro tiene la Lunar Orbital Platform – Gateway, serán las elecciones de EEUU en 2020.

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