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Sería imposible hablar de ciudades inteligentes sin Internet y las tecnologías de la información y la comunicación.

Las nuevas tecnologías son uno de los motores del cambio que los expertos del Future Trends Forum han detectado en las ciudades. Los cambios van más rápido de lo que a menudo podemos asimilar, tanto en los negocios como en la vida personal y en el propio aspecto de las ciudades.

Sería imposible hablar de ciudades inteligentes sin Internet y las tecnologías de la información y la comunicación. Los avances experimentados en los últimos años en la computación y la electrónica han revolucionado todos los ámbitos y sectores, incluido el urbano. Las herramientas digitales permiten cuantificar, medir y analizar enormes cantidades de datos de forma rápida, precisa y ordenada. Las ciudades que se lo pueden permitir se están equipando de múltiples sensores que ayudan a los gestores a mejorar la eficiencia de las políticas públicas y, sobre todo, a tomar decisiones informadas.

Algunas de las aplicaciones de la tecnología en las ciudades están permitiendo gestionar los recursos de manera más eficaz, conocer al detalle los flujos de tráfico para actuar sobre ellos o sacar patrones de comportamiento de los ciudadanos para diseñar iniciativas que les hagan la vida más sencilla. los teléfonos inteligentes. Desde que aparecieron los primeros smartphones, casi cada ciudadano tiene acceso a internet.

No paramos de generar datos de utilidad para las empresas, pero también para los gestores públicos. La ONU, por ejemplo, ha usado las conexiones a las distintas antenas de wifi de las ciudades azotadas por un terremoto o huracán para conocer en pocos minutos en qué puntos del mapa conviene desplegar cuánta ayuda. En un ámbito más mundano, varios ayuntamientos de todo el mundo permiten a los vecinos reportar averías del mobiliario urbano y otras incidencias con fotografías hechas con el móvil.

Ningún alcalde o gestor debería despreciar la ayuda de la ciudadanía. Más de la mitad de la población mundial está conectada, según datos recogidos por We Are Social y Hootsuite. Esa proporción seguirá creciendo, aunque se espera que en los próximos años la gran mayoría de nuevas conexiones a la red sean de objetos inertes. El Internet de las cosas ya empieza a poner a prueba la capacidad de la banda ancha, igual que sucedió en los años noventa con las líneas telefónicas, aunque esta vez se esperan decenas de miles de millones de nuevas conexiones de aparatos.

La hiperconexión es un hecho; la dificultad reside en procesar los datos de forma adecuada y traducirlos en conocimiento que genere buenas ideas. No debemos considerar la tecnología como una solución, sino como una herramienta que nos ayude a que las cosas sucedan.

Si quieres conocer más aplicaciones de la tecnología en las ciudades, descarga la publicación "Ciudades Disruptivas".