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Future Trends Forum 09 Abr 2018

Las energías renovables son más competitivas con la digitalización

Internet de las cosas y la revolución del big data han empezado a redibujar rápidamente el escenario de las energías renovables.

En la lucha contra el cambio climático es esencial que las energías renovables multipliquen su competitividad frente al petróleo y al gas. Los sistemas ligados a internet de las cosas lo están impulsando.

Hasta hace quince años, las infraestructuras de energías renovables difícilmente podían manipularse a larga distancia. Normalmente, cuando daban fallos o su rendimiento no era el esperado, había que confiar en los técnicos sobre el terreno o enviar a alguien desde la central. Los técnicos apenas contaban con información antes de llegar al emplazamiento: tenían que verlo primero con sus propios ojos y eso retrasaba el tiempo que tardaban en solucionarlo todo. Las complicaciones aumentaban si hablábamos de una localización inaccesible o, como era habitual, alejada de un núcleo urbano importante.

Al mismo tiempo, los datos que se conocían sobre el rendimiento y las averías de las infraestructuras eran parciales y difíciles de interpretar y almacenar. Eso significa que adaptar su producción a la demanda del mercado y anticipar los fallos no resultaba nada fácil. Por supuesto, sólo se avisaba a los fabricantes de las máquinas cuando el producto –un aerogenerador, por ejemplo– daba problemas. Ellos tampoco podían anticiparlos.

Internet de las cosas y la revolución del big data han empezado a redibujar rápidamente este escenario. Ahora las infraestructuras están conectadas a internet y envían miles de imágenes y datos en tiempo real. Gracias a ellos, muchas veces se puede adaptar mejor la producción a la demanda, realizar un diagnóstico previo desde la central e incluso arreglar remotamente pequeñas averías. Cuando los técnicos tienen que desplazarse, lo hacen con mejor información y, por eso, es posible que los tiempos de la reparación se reduzcan.

En GE, han mejorado su productividad gracias a la digitalización de sus máquinas y a la explotación del dato, así lo afirma Rebecca Lawson:

 

Los indicadores de rendimiento y de predicción de fallos se han vuelto más precisos con la ayuda del big data, que ahora se pueden almacenar e interpretar más fácilmente. Los nuevos sistemas automatizados permiten procesarlos y analizarlos con suma velocidad y con cada vez menos intervención humana. Todo eso aumenta la eficiencia de los parques eólicos. Después de vender las máquinas, sus fabricantes reciben una información constante sobre su rendimiento y eso les permite anticipar problemas y mejorar los equipos.

De todos modos, nos encontramos en una etapa inicial de internet de las cosas y la revolución de los datos masivos. A medio plazo, se espera que la inteligencia artificial abra la puerta a que los ordenadores encuentren patrones en los datos que no estaban programados para identificar. Ellos deberían proponernos entonces distintas soluciones para prevenir las averías y mejorar aún más la eficiencia. La automatización facilitará, probablemente, que los robots puedan tomar decisiones rutinarias sin necesidad de que intervengamos, aunque nadie espera que desaparezcan totalmente la intervención y la supervisión humanas.