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Future Trends Forum 15 Mar 2018

Las nuevas tecnologías aspiran a que la Administración sea más eficiente

Las nuevas tecnologías y la automatización de los procesos contribuyen a dar un servicio mejor a los ciudadanos, porque agilizan dramáticamente los trámites burocráticos.

Las nuevas tecnologías, desde la automatización de los procesos hasta las infraestructuras sensorizadas o el big data, intentan que el dinero de las administraciones, muy endeudadas en los países desarrollados tras la crisis, cunda cada vez más.

Hasta hace menos de diez años, las instituciones más lastradas por la deuda, aunque generasen nuevas fuentes de ingresos a medio plazo, tenían que recortar sí o sí a corto plazo la calidad o la cantidad de los servicios que ofrecían a sus ciudadanos. Podían eliminarlos sin más, privatizarlos o buscar acuerdos con empresas para poner en marcha un proyecto público-privado que los volviera más eficientes. Se encontraban con muchos problemas para evaluar qué era prescindible y qué no, para mejorar la utilidad de las infraestructuras o para adaptar los contratos de los profesionales, empleados públicos y funcionarios, al nuevo contexto. 

Ahora las circunstancias han empezado a cambiar lentamente. La sensorización de las infraestructuras -sobre todo de energía, agua y transporte- ayuda a volverlas más eficientes. Ya existen carreteras con carriles premium y gratuitos en los que se paga más o menos en función del tráfico. La digitalización y la automatización de los procesos más repetitivos contribuyen a dar un servicio mejor a los ciudadanos, porque agilizan dramáticamente los trámites burocráticos sin añadir más personal y facilita la comunicación entre la población, las empresas y las instituciones. El big data, finalmente, ayuda a conocer qué iniciativas públicas se valoran más y cuáles deben corregirse porque no están funcionando como deberían.   

El siguiente paso puede tener dos grandes pilares:

  • El primero es incremental: queda mucho por desarrollar y construir en la automatización masiva de los procesos, la sensorización de las infraestructuras y las plataformas de recolección y análisis automático del big data.
  • El segundo será disruptivo: la inteligencia artificial debería ocuparse primero de los procesos simples y después cada vez más complejos, debería proponer distintas fórmulas para maximizar la eficiencia y la satisfacción de los servicios y debería convertir la administración en un contexto donde se coordinasen con naturalidad los humanos y los robots. 

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