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Future Trends Forum 12 Mar 2018

Los avances tecnológicos añaden nuevos testigos contra la injusticia

Los avances tecnológicos, como los smartphones han contribuido a que cada vez más personas accedan a la comunicación.

Los últimos avances tecnológicos -desde los móviles con cámara hasta las redes sociales- han multiplicado los ojos que pueden ver y documentar la represión en los países emergentes.  

Hasta hace menos de quince años, tardábamos días o semanas en conocer el alcance de las grandes catástrofes humanitarias o de los abusos de los estados contra sus poblaciones. Había que desplazar periodistas, observadores o cooperantes que contasen con cámaras para recoger lo que ocurría en vídeo o en instantáneas fotográficas.

Normalmente, se encontraban con graves dificultades para acceder a los lugares donde se producía la tragedia y con más dificultades aún para sacar los carretes y las películas fuera de los países. Las poblaciones locales, sobre todo las de naciones muy poco desarrolladas y sometidas a la tiranía, tenían pocos medios para denunciar lo que les estaba pasando.

Los smartphones han contribuido a mejorar la situación. Ahora son muchos los que en todos los rincones del planeta cuentan con un smartphone rudimentario, un teléfono que permite grabar imágenes en alta  resolución, sacar fotografías de calidad y enviarlo todo mediante aplicaciones encriptadas de mensajería instantánea o correo electrónico. Si los archivos son muy pesados, también pueden subirse a la nube para que accedan a ellos los medios de comunicación o las ONG del otro lado del mundo.

Otra posibilidad pasa por generar ‘ruido’ en las redes sociales para que los usuarios y los medios de comunicación tengan que fijarse y puedan conocer lo que ocurre. Facebook, Twitter o YouTube también dan la oportunidad de que los medios de comunicación contacten con nuevas fuentes sobre el terreno directamente y en tiempo real.

El futuro pasa por una situación delicada. Cada vez son más patentes los casos en los que las imágenes están manipuladas (a veces, se presentan como actuales imágenes de años anteriores) y que cuentan interesadamente una parte de la realidad. El hecho de que, a veces, no haya periodistas u observadores que puedan corroborarlas abre la puerta a las noticias falsas producto de un ‘periodismo ciudadano’ o gubernamental al servicio de distintos intereses. Ahora el reto es que las redes sociales y otros organismos multipliquen su eficacia en la identificación y neutralización de bulos. Será un proyecto de largo plazo. 

Si quieres conocer más casos en los que la tecnología ayuda a reducir la desigualdad, consulta el informe "Tecnología y Desigualdad: por un mundo más justo y próspero".