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Emprendedores 25 Mar 2019

Los españoles que han colonizado 'el Silicon Valley de Silicon Valley'

Estos dos españoles se han adentrado en uno de los ecosistemas más difíciles, el israelí. Y han salido victoriosos.

Nuestra historia comienza con tres protagonistas: Eduard Ros, José Luis Martín de Bustamante (ambos españoles) y Jonathan Lipnik (israelí). Los tres tienen un objetivo común: mejorar la salud de la gente, concretamente la nutrición. Para ello quieren mejorar el perfil del asesor nutricional de toda la vida y crear una figura muy similar, pero desarrollando una serie de algoritmos. Con estos algoritmos, Eduard, José Luis y Jonathan quieren que los usuarios puedan adaptar y modificar sus hábitos alimenticios para mejorar la calidad de su nutrición. Quieren coger, por tanto, un sector tradicional y transformarlo con una capa de tecnología.

La idea está clara y la forma de llevarla a cabo también. Ahora solo falta elegir un destino desde el que comenzar el proyecto. Habiendo dos españoles y un israelí, nuestro país podría ser el mejor candidato, pero acaba cediendo terreno ante Israel. ¿Por qué? La respuesta configura gran parte de la receta del éxito que acabaron teniendo.

Conquistando Silicon Wadi

A Israel muchas veces se le ha llamado ‘Silicon Wadi’ o incluso ‘el Silicon Valley de Silicon Valley’. El apodo no es baladí, ya que en muchos ámbitos se considera que este país acaba llevando a cabo innovaciones que en muchos puntos superan incluso las del valle californiano. Quizá Silicon Valley sea el mejor ecosistema para las startups centradas en el B2C, el marketing u otras actividades en las que la tecnología es una herramienta más, pero cuando la innovación es el core propio de una startup, Israel suele ponerse por delante. Haz click aquí para conocer otros centros de innovación en todo el mundo.

Las razones son evidentes: Israel apenas tiene entre 7 y 8 millones de habitantes, una población muy cercana a la de Cataluña, así que no parece el mejor sitio del mundo para crear una startup dirigida únicamente al público de su país, que será muy reducido. Por eso las startups israelíes no sueñan con conquistar su país, sino el mundo entero, ya que necesitan ser globales y escalables para salir verdaderamente adelante. Si a eso le sumamos la apuesta por la ciencia y la innovación que viene desarrollando su gobierno en las últimas décadas, la decisión estaba clara.

Así fue como nació Nutrino, una startup israelí-española que busca crear dietas a medida para todos sus usuarios. En su búsqueda de financiación, Nutrino no ha acumulado las sucesivas rondas a las que aspiran muchas startups: ‘apenas’ han contado con 10 millones de dólares, una cantidad muy discreta cuando pretendes triunfar a nivel global. Para ello, eso sí, contaron con la ayuda de dos fondos israelíes: Nielsen Innovate y Gandyr Group. Además, gracias a que en Estados Unidos los grandes fondos siempre miran hacia Israel, la compañía consiguió también la financiación de un gran fondo americano: Pereg Ventures.

Pese a este apoyo financiero, es probable que nunca hayas oído hablar de Nutrino. La razón es que, mientras otras startups buscan un foco mediático constante y crecer a través de marketing, Nutrino se centró en lo que mejor sabía hacer: la investigación científica y los algoritmos de big data que introducían en su tecnología. Nutrino quizá no fue muy famosa entre los medios de comunicación, pero sí entre las grandes compañías, que observaban muy atentas la evolución de una compañía con una pinta más que interesante.

Un caramelo para las grandes empresas

El mérito de Nutrino era doble. No solo estaban consiguiendo visibilidad en un sector muy complicado como el puramente científico, sino que además lo estaban consiguiendo partiendo desde Israel, un país que es un gran foco de innovación pero que también constituye un ecosistema muy cerrado para los emprendedores extranjeros. Ahí fue esencial el trabajo de Jonathan Lipnik, que consiguió acercar a los inversores israelíes, pero, mientras tanto, Eduard Ros y José Luis Martín de Bustamante seguían adelante con la compañía y colocándola en una posición idónea a la vista de las grandes compañías.

Y esa posición privilegiada acabó dando sus frutos. A finales del año pasado, el gigante Medtronic pagó nada menos que 100 millones de dólares por Nutrino, convirtiéndolo en uno de los mayores exits españoles de la historia. Y todo sin que, quizá, conocieses aún esta empresa. Pero recuerda: las mayores compañías no son necesariamente las que más salen en los medios, sino las que consiguen hacer negocios de verdad.

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