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No emprendes tú solo, también lo haces con la legislación adecuada, así que tenlo en cuenta

Cuando uno piensa en emprender, hay algunos items que suelen ser frecuentes, sobre todo uno: el de entrar en un sector medianamente anquilosado, revolucionando la forma de trabajar y dándole la vuelta por completo para que, a partir de entonces, funcione de una manera distinta a como lo hacía antes.

Querer revolucionar un sector es una visión admirable, qué duda cabe, pero no siempre es fácil. Porque tus intenciones pueden ser las mejores, pero si transitas un camino inédito es muy probable que la legislación de ese sector esté muy lejos de lo que tú pensabas hacer, y ahí puede haber choques que te retrasen o incluso acaben con tu actividad. Y la culpa será tuya o del legislador, da igual, lo importante es que no serás capaz de llegar hasta donde querías, y eso te frustrará a ti y a tu empresa.

Por eso es imprescindible que, antes de lanzarte a una piscina, no solo sepas si hay agua, sino también qué tipo de agua hay y si es en la que mejor sabrás nadar. Si vas a emprender en estos sectores, ten claro desde el principio que sus legislaciones están en constante movimiento:

1. Movilidad.

Lo hemos visto, sobre todo, con Uber, Cabify y –en menor medida– Blablacar: si tu modelo de negocio choca con un sector tradicional, es posible que haya problemas. Y, de nuevo, no entramos en quién tiene razón o quién deja de tenerla, porque lo importante es que ese camino legislativo tendrás que recorrerlo. Si te adentras en este sector, ten en cuenta que muy probablemente las competencias acaben en las Comunidades Autónomas, así que tendrás que adaptarte a cada una de ellas.

Pero esto va mucho más allá de los coches con chófer. Lo estamos viendo ahora con las empresas de bicis y de patinetes, que están siendo retirados en algunas grandes ciudades de España. Si te lanzas a la aventura de emprender en el sector del transporte, ten en cuenta que en este sector va a haber muchos cambios a corto y medio plazo.

2. Gig economy.

Has pensado que, a la hora de montar tu startup, lo mejor va a ser crear una especie de marketplace en la que un montón de gente ofrece sus servicios profesionales a otra gente que los necesita. Y como no se trata necesariamente de una actividad lucrativa o que proporcione un sueldo completo al profesional, no es necesario darle cierta estructura legal.

Pues bien, es muy probable que te equivoques. Ya tengas un airbnb, un Deliveroo o una web de ‘manitas’, la legislación española cada vez apunta más a que los profesionales que pasen por tu web deben ser autónomos y tener todos sus papeles en regla. Y no solo dependerá de ellos: también tú deberás controlar esa legalidad o te arriesgarás a múltiples y cuantiosas sanciones.

3. Drones.

Un sector mucho más específico, pero también en plena transformación. En los últimos años la legislación que afecta a los drones ha cambiado dos veces y puede que lo haga incluso una tercera. En España la normativa se está orientando más a los negocios B2B, con lo que si quieres tirar por este lado quizá tus clientes no deberían ser los ciudadanos de a pie, sino las empresas. 

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