​Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Politica de cookies

Emprendedores 29 Sep 2020

Más allá de B2B y B2C: te explicamos los tipos de comercio electrónico que existen

A la hora de valorar distintas ideas, es importante conocer los tipos de ‘e-commerce’ que existen para así poder definir la actividad de una startup de forma adecuada.

Como ocurre en todos los sectores, es sumamente importante estar al tanto del argot que se utiliza en el ámbito empresarial donde nos movemos para no perder el hilo en las conversaciones y demostrar que se conoce el entorno. En el caso de los emprendedores, es habitual asistir a eventos donde resulta imprescindible conocer los términos que se emplean para demostrar que se poseen los conocimientos adecuados para desenvolverse en ese entorno. Más aún, si cabe, cuando de por medio hay inversores a los que proponer realizar una inversión en un proyecto y hay que explicarles de forma precisa de qué se trata.

Al hablar de ‘e-commerce’ o comercio electrónico, es habitual utilizar ciertas siglas para diferenciar los distintos modelos de negocio por los que se decantan las compañías. Entender esta nomenclatura resulta fundamental para así conocer cuál es el cometido de las empresas, hacia qué tipo de clientes se dirigen con su actividad. Para ello, es fundamental entender que siempre que nos encontremos con la letra “B” se estarán refiriéndose a ‘Business’, que en castellano viene a representar a la empresa, ya sea una sociedad o incluso un autónomo actuando por cuenta propia. Por su parte, al ver la letra “C” estaremos identificado a ‘Costumer’ o cliente final, es decir, aquel usuario al que está dirigido el servicio o producto.

Y aunque menos habitual, también podemos encontrar en estas siglas letras como la “A”  para referirse a aquellos negocios orientados a la administración, esto es, que mantienen una relación comercial con gobiernos o algún tipo de administración pública. Y puede que también veamos la letra “I”, que hace referencia a los ‘Investors’ o inversores, así como la “E”, que hace referencia a los ‘Employees’ o empleados, para aquellos tipos de comercio que involucra a los propios trabajadores de la compañía.

Pero, ¿cómo se combinan todos estos elementos? Para ello, vamos a repasar los distintos tipos de comercio electrónico que existen, para así analizar las relaciones que se establecen entre todos los actores implicados y qué significan las siglas resultantes.

B2B: Business-to-Business

Se trata de uno de los modelos más habituales, puesto que hace referencia a los servicios y productos que las empresas ofrecen a los particulares. Por supuesto, todo ello debe de ser de forma ‘online’, por lo que dentro de este tipo de ‘e-commerce’ podemos decir que Amazon es el principal referente, ya que Jeff Bezos ha conseguido convertir su startup en un auténtico gigante tecnológico.

B2C: Business-to-Consumer

Las compañías que apuestan por este tipo de comercio, son aquellas que realizan sus transacciones con otras empresas. Al igual que el anterior, se trata de unos de los tipos de comercio electrónico más habituales. No obstante, en este caso existen más opciones, puesto que la empresa que ofrece y vende sus productos o servicios puede optar por tres posibles formas.

Bien optando por una venta única a otras empresas, adaptando para ello todos sus procesos; ya sea vendiendo sin diferencia alguna a empresas y clientes finales, de forma que tanto un particular como una corporación puede adquirir sus productos; o bien diferenciando si sus clientes son empresas o usuarios finales, donde entran en juego ciertos factores como ofrecer productos sin IVA, facilidades para adquirir sus productos en grandes cantidades, o realizando descuentos en base a la cantidad comprada.

B2E: Business-to-Employee

Este modelo de negocio hace referencia a aquella relación comercial que se establece entre la empresas y sus empleados. Por ejemplo, hay multitud de casos en los que las compañías ofrecen ciertos productos a sus trabajadores a través de su intranet, por lo que diseñan ciertos servicios o productos con los que satisfacer necesidades que tienen los empleados.

 

B2A: Business-to-Administration

Se hace referencia a este tipo de comercio electrónico cuando la startup ofrece algún servicio a una administración pública. En este caso hay multitud de ejemplos, pero los más destacados son aquellas compañías que crean los portales de los entes públicos.

B2I: Business-to-Investors

Este modelo, por su parte, se basa en la relación compañía-inversor, de modo que la empresa propone ciertos productos o comercializa ciertos servicios enfocados a los inversores. Es habitual en aquellas compañías que se encargan de localizar y analizar ciertos proyectos donde puede ser interesante invertir, de modo que se los presentan a los posibles ‘investors’ siempre con un formato unificado para que así tratar de unificar sus criterios en la toma de decisiones y optimizar esta tarea.

 

C2B: Consumer-to-Business

Este tipo de comercio electrónico no suele ser demasiado habitual, puesto que no son muchos los casos de compañías que apuestan por dar la vuelta al clásico B2C y que sean los consumidores los que comercialicen con las empresas. No obstante, sí que existen proyectos en los que son los clientes los que generan valor para las compañías. De hecho, suele ser habitual en el universo de los ‘influencers’, cuando alguien conocido en redes sociales recibe el pago de una firma para realizar una promoción de sus productos, de forma que anima a sus seguidores a adquirir ciertos productos. También existen plataformas que permiten a los usuarios pujar por ciertos productos y, finalmente, las empresas que los ofrecen son las que deciden si aceptar o rechazar la oferta que han realizado.

C2C: Consumer-to-Consumer

Cuando son los clientes los que establecen una relación comercial entre los clientes, entonces es cuando se habla de este modelo de ‘e-commerce’. Un ejemplo claro de una startup bastante popular es Wallapop, que permite a los usuarios vender sus bienes a otros usuarios. Como el resto de modelos, presenta ciertas ventajas, como pueda ser que los usuarios pueden comprar a precios más económicos o deshacerse de aquellos artículos que ya no necesitan, pero también cuentan con ciertas desventajas, como que no existe la garantía de que aquellos productos que compras sean de la mejor calidad.

A2C: Administration-to-Consumer

Bajo estas siglas se enmarcan todos aquellas transacciones que se producen entre la administración pública y el cliente final. Hay ciertos trámites que el ciudadano puede abonar a través de la plataforma que ciertos entes públicos han puesto a su disposición, como pueda ser abonar una multa o pagar algún impuesto, que permiten que exista este tipo de ‘e-commerce’.

A2B: Administration-to-Business

De igual forma que las administraciones permiten a los ciudadanos particulares realizar ciertos trámites a través de internet, también existe este intercambio con las empresas. Trámites como el pago de marcas y patentes, o la solicitud de licencias, son muy habituales en el marco que dibuja este tipo de comercio electrónico.

 

Artículos relacionados

Más en nuestra web