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Yuval Noah Harari, uno de los pensadores contemporáneos más influyentes, cuenta en un reciente artículo que la pandemia del coronavirus pasará, pero que las elecciones que hagamos ahora podrían cambiar nuestra vida.

En un reciente artículo en el Financial Times, Yuval Noah Harari, historiador, escritor e influyente pensador, reflexiona sobre el impacto que las decisiones que se están tomando ahora puedan tener en nuestro futuro.

La idea general es que, en situaciones de enormes crisis como la que estamos viviendo, la toma de decisiones se acorta en varios órdenes de magnitud – lo que antes podía llevar años, ahora se decide en días o incluso horas-. Esta aceleración no debería perder de vista las consecuencias futuras de las decisiones. Para Harari, estamos ante dos dilemas de enorme trascendencia en los que hay que decidir el mejor camino: El primero, decidir entre la vigilancia al ciudadano y el empoderamiento ciudadano. El segundo, decidir entre el aislamiento de los países y la solidaridad global.

Respecto al primer dilema, Harari aventura que el uso de tecnologías de seguimiento y control al ciudadano podrían ser de gran utilidad, pero a la vez entrañan un gran peligro contra las libertades individuales. La ecuación, según el pensador, se resolvería si la ciudadanía opta por confiar en los datos científicos y los expertos en atención médica frente a las teorías de conspiración infundadas y los políticos egoístas. Si así se hiciera, las tecnologías de vigilancia serían útiles, se usarían sólo mientras fueran necesarias y sólo con los datos necesarios y serían bidireccionales: los gobiernos pueden hacer seguimiento de los ciudadanos y los ciudadanos del gobierno. “Si no tomamos la decisión correcta, podríamos encontrarnos renunciando a nuestras libertades más preciadas, pensando que esta es la única forma de salvaguardar nuestra salud”.

Respecto al segundo dilema, Harari se pregunta: ¿Recorreremos el camino de la desunión, o adoptaremos el camino de la solidaridad global? Si elegimos la desunión, no solo prolongará la crisis, sino que probablemente dará lugar a catástrofes aún peores en el futuro. Si elegimos la solidaridad global, será una victoria no solo contra el coronavirus, sino contra todas las futuras epidemias y crisis que podrían asaltar a la humanidad en el siglo XXI”.

En definitiva, el artículo de Harari apunta a que las mejores decisiones serán las que estén centradas en el ser humano, tanto hacia los ciudadanos como individuos como hacia los valores que representan a nuestra sociedad. Harari dice en su artículo que de la misma manera que durante una guerra los países nacionalizan industrias clave, la guerra humana contra el coronavirus requiere que "humanicemos" las líneas de producción cruciales, la utilización de los recursos humanos especialistas y las medidas económicas contra la crisis financiera que conlleva la pandemia, todo ello a escala global.

Desde la Fundación Innovación Bankinter, compartimos la lectura de dicho artículo desde el punto de vista de la innovación:

1. Respecto al primer dilema de decidir entre la vigilancia al ciudadano y el empoderamiento ciudadano:

  • ¿Qué tecnologías innovadoras son capaces de empoderar a los ciudadanos, asegurar su derecho a la intimidad y a la vez servir para realizar seguimientos de la pandemia?
  • ¿Hay tecnologías y procedimientos innovadores que eviten al ciudadano tener que elegir entre la falsa disyuntiva de “tus derechos o tu salud”?

2. Respecto al segundo dilema, de decidir entre el aislamiento de los países y la solidaridad global:

  • ¿Qué mecanismos podrían implementarse para hacer surgir un espíritu de cooperación y confianza global?
  • ¿Cómo incentivar la colaboración frente a la competición?
  • ¿Cómo compartir en tiempo real datos generados desde todas las partes del mundo?
  • ¿Cómo orquestar las distintas iniciativas hacia el bien común?
  • ¿Qué tipo de tecnologías y acuerdos mundiales harían posible el movimiento internacional de recursos humanos clave para la lucha contra el coronavirus?

Debemos centrarnos en las tecnologías, prácticas y métodos innovadores que intenten dar respuesta a estas preguntas de solución compleja.

Nuestro patrono Richard Kivel, nos adelantaba ya hace una década en este vídeo qué es la innovación social: “Nuevas estrategias, conceptos, ideas y organizaciones que satisfagan las necesidades sociales de todo tipo, desde las condiciones de trabajo y educación hasta el desarrollo comunitario y la salud, y que fortalezcan a la sociedad civil.”

La innovación debe apoyarse en el adjetivo “social” que señalaba nuestro experto y apuntar hacia lo que podríamos denominar innovación humanista. En tiempos de crisis, el enfoque humanista en la innovación nos hará acertar tanto para resolver el problema actual, como para construir un mundo mejor para todos.

Una iniciativa que va en esta línea, intentando resolver los dos dilemas es MiPasa, sistema basado en Blockchain para detectar portadores de coronavirus, protegiendo el derecho a la privacidad. Es un proyecto de cooperación global contando con la participación, entre otros, de la OMS, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de la Unión Europea, Estados Unidos y China, IBM, Oracle, Microsoft, Universidad Johns Hopkins y el Gobierno de Canadá.

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