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Future Trends Forum 02 Abr 2018

Medir el talento humano con la evaluación de desempeño ya no es suficiente

El futuro sugiere la implantación y el diseño de nuevas técnicas de evaluación continua e indicadores cada vez más personalizados para medir el talento humano.

Los sistemas de evaluación de desempeño tradicionales han perdido credibilidad y las nuevas tecnologías tienen mucho que ver. 

Hasta hace pocos años, no se veían técnicas de evaluación alternativas a las llamadas evaluaciones anuales de desempeño (EAD), que son, en muchos casos, el instrumento que permite decidir y certificar los ascensos, los despidos, los toques de atención y la curiosa felicitación que significa recibir el 100% del bonus.

Las evaluaciones de desempeño tradicionales consisten, esencialmente, en una reunión entre un jefe y un subordinado donde se repasan los objetivos que se fijaron para el año anterior, se identifica su nivel de  satisfacción y se discuten los motivos por los que o no se alcanzaron o no se cumplieron o no se pudieron cumplir en la forma prevista. Los jefes aquí suelen fiarlo casi todo a la memoria, a sus sensaciones, a su necesidad o no de retener al empleado y a su capacidad argumentativa y la de su interlocutor. 

En los últimos años, este sistema ha entrado en crisis. Ya no sólo ocurre que los subordinados protesten por la abierta subjetividad de la evaluación cuando les  perjudica, sino que los millennials esperan y demandan un feedback casi continuo. Las grandes empresas entienden que tiene poco sentido que ellas presenten los resultados trimestralmente en los mercados, con valoraciones positivas y negativas, y que sus plantillas lo hagan una vez al año.

Como colofón, ya casi nadie cree que lo único que importa del trabajo de un profesional es que cumpla sus objetivos, sino cómo los cumple exactamente. ¿Lo hace con liderazgo? ¿Su equipo lo admira? ¿Se adapta rápidamente al cambio? ¿Es tóxico y reduce la productividad de los demás? ¿Demuestra una sed continua de formación? ¿Es creativo?

Las grandes empresas están empezando a buscar las respuestas en las nuevas herramientas tecnológicas que generan y analizan enormes cantidades de datos sobre el talento humano de las organizaciones. También han introducido los pruebas psicométricas digitales que intentan identificar las características específicas de la gestión del empleado. Algunos de esos tests son simulaciones de situaciones laborales en las que se le pide al usuario que resuelva un problema. La interfaz suele ser muy parecida a la de un videojuego. 

El futuro a medio plazo sugiere la implantación y el diseño masivos de nuevas técnicas de evaluación continua e indicadores cada vez más personalizados para medir el talento humano. Esas herramientas y esos indicadores todavía están por definir y, ahora mismo, las empresas no saben muy bien qué hacer con tanta información. Tampoco tienen claro qué papel debe jugar la inteligencia artificial, qué puede medirse sólo con los datos y hasta qué punto se debe reducir o incluso eliminar la intervención humana en las valoraciones de los subordinados. Lo que es evidente es que la evaluación anual de desempeño, por muy impopular que sea, no puede morir sin sucesor.    

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    Carmen Medina

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