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A veces, nos cuesta decir “no” y centrarnos en los aspectos realmente importantes. Ser realista y analizar bien el contexto y nuestras capacidades es fundamental para poder llegar a buen puerto con nuestros proyecto

No son pocas veces en las que la motivación nos lleva a querer hacer más cosas de las que podemos. Y, el resultado, es que gran parte no lo hacemos como deberíamos. Y es que la sabiduría popular ya lo dice: “Quien  mucho abarca, poco aprieta” y menos es más. Por eso, a veces es mejor planificar el trabajo intentando hacer menos cosas pero mejor.

Para ello, trazar un plan estratégico puede ayudarnos a ser más efectivos y a centrarnos no solo en lo que tenemos que hacer, sino en lo que somos capaces de abarcar. Así, podremos encontrar qué es realmente lo más importante, pero también tendremos claro cuándo decir que no.

En esta publicación, te traemos leer algunos consejos prácticos que pueden ser de utilidad para centrarte en lo que debes hacer si quieres sacar tus proyectos adelante.

Comienza con un nivel bajo de abstracción mientras haces tu lista

Hacer listas para tener una guía de acción o para no perder de vista los horizontes que queremos alcanzar es importante. Sin embargo, hay que ser concreto y evitar abstracciones que, en realidad, no significan nada. Por ejemplo, si pones en esa lista que una de tus prioridades es “tener éxito" o “ganar dinero”, en realidad, no estarás aportando nada. Por eso, lo mejor es acercarse a la realidad y señalar metas concretas que podemos medir y valorar si las hemos alcanzado, como, por ejemplo, alcanzar un número de contactos determinado en las redes sociales o un número concreto de ventas mensuales.

Si algo no esté en tu lista, di “no” (sin sentirte culpable)

Una de las mayores debilidades en la vida de muchas personas es que con demasiada frecuencia dicen que sí, en muy diferentes ámbitos. En el mundo de las startups, en que muchos son verdaderos apasionados de lo que hacen, decir no puede resultar difícil. Por ese motivo, una lección que hay que aprender, y ser capaces de implementar, es la de decir no. En caso contrario, es más que probable que nos estemos desviando, que nos pongamos a realizar tareas que no nos dirigen al objetivo y que estemos perdiendo tiempo, fuerzas y recursos en algo que no nos va a llevar donde queremos. Eso sí, esto no implica que no puedas adaptar esa lista a las circunstancias e incorporar cosas que no estaban.

A veces es mejor dejar pasar ciertas oportunidades

Esto es así de sencillo: muchas veces tenemos la sensación de que se ha abierto una puerta que nos va llevar a algún lugar maravilloso, por lo que, henchidos de emoción, nos lanzamos a atravesarla. Hay que ser realistas y ser conscientes de que no son pocas las ocasiones en que estas grandes oportunidades no son más que ilusiones creadas por el miedo a dejar pasar una oportunidad. Si estás trabajando en un proyecto que se ha basado en un análisis realista de la situación y tienes un buen plan de acción, llevarlo a la práctica debe ser tu prioridad. Eso sí es una buena oportunidad que debes aprovechar, con tu trabajo, ingenio y esfuerzo.

Romper compromisos es doloroso, pero puede ser mejor para ti

Todos mantenemos compromisos que vienen de tiempo atrás. Ayudar a algún amigo o familiar con algún proyecto, muchas veces con verdadero placer, es muy habitual. Sin embargo, aunque la cooperación es muy importante, tenemos que saber decir adiós a algunos compromisos que pueden significar un obstáculo para nuestro progreso. En estos casos, hay que saber salir, de forma respetuosa y sin cerrar la puerta a alguna ayuda puntual o a retomarlo en el futuro. Y menos es más. 

   

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