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Conoce esta metodología de valoración de empresas orientada a startups en fases iniciales.

"Aquellos que hemos invertido en empresas en etapas iniciales, especialmente en startups, nos hemos enfrentado a un problema universal: hay muchas formas de predecir el valor de una empresa con el objetivo de fijar el precio de la inversión. Pero el punto de partida de muchas de estas metodologías son las estimaciones que realiza el empresario en términos de ingresos y ganancias. Y, en mi opinión, todas estas se olvidan de la verdad universal: menos de cada mil startups cumplen o superan sus estimaciones en los plazos previstos".

Estas son las palabras de David Berkus, reconocido inversor estadounidense y padre de una de las metodología de valoración de empresas orientada a startups en fases iniciales: el Método Berkus. Corrían los años noventa cuando Berkus dio con un sistema que, en su opinión, conseguía resolver la incógnita de cómo realizar una valoración de aquellas empresas (sobre todo tecnológicas) que estaban en fases iniciales y cuyas predicciones de ingresos, por tanto, no eran fiables.

Han pasado más de veinte años desde que Berkus definió las bases de su metodología que, en dos décadas, ha ido mutando para adaptarse al mercado. Si nos fijamos en la última versión, actualizada en 2016 por el propio Berkus, estos son los elementos a tener en cuenta a la hora de valorar una startup:

El punto de partida es el siguiente: la startup candidata tiene que estar segura de que, cuando finalice el quinto año de operaciones, podrá alcanzar unos ingresos brutos de veinte millones de dólares.

En caso afirmativo, pasemos a la segunda fase: los factores de riesgo a los que se enfrenta cualquier startup. Inicialmente, Berkus había resumido estos factores en: riesgo de producto, riesgo tecnológico, riesgo de ejecución y riesgo financiero. Y ante éstos, el inversor había identificado cinco elementos de reducción del riesgo: la idea, el equipo fundador, el prototipo funcional, las relaciones estratégicas y la tracción. A cada uno de estos elementos, el inversor puede asignarle un valor de hasta medio millón de dólares, hasta alcanzar un máximo de 2,5 millones de dólares.

A día de hoy, Berkus reconoce que estos 2,5 millones de dólares de valoración máxima pierden fuerza al tener en cuenta cómo ha evolucionado el mercado de las valoraciones de startups. El sector y el mercado en el que se desarrolle el producto de cada empresa determina por completo esta cifra, explica el experto en su blog. "El método debe ser lo suficientemente flexible para que sus usuarios negocien o determinen la valoración máxima que estarían dispuestos a aceptar en una condición perfecta (si cada factor obtuviera la puntuación máxima)", expone.

Berkus también traslada esta flexibilidad a los factores de riesgo. A modo de ejemplo, una startup que esté desarrollando un dispositivo médico podría sustituir el riesgo tecnológico por el riesgo de que la FDA (Food and Drug Administration en EEUU) apruebe su dispositivo.

"El riesgo es que estas opciones harán que un proceso muy simple sea más complejo [...] pero la relajación de las restricciones enumeradas permitirá el Método Berkus vivir en otra generación, sobrevivir a los efectos de la inflación y atender mejor a las necesidades específicas de las valoraciones de nichos de mercado", concluye el experto.

La aplicación del Método Berkus deja de tener sentido cuando la empresa empieza a generar ingresos recurrentes, ya que éstos se convierten en una de las bases de la valoración de la startup. Si es tu caso, descubre qué otros métodos pueden ayudarte a resolver la pregunta de cuánto vale tu startup.

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