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La locura por Shazam y sus rivales no llegó hasta que se popularizaron los smartphones y pasó de ser una web a convertirse en una app.

Decenas de aplicaciones móviles nos ‘chivan’ el título y el autor de la canción que nos ha llamado la atención en la calle. Hasta hace muy poco, esto era ciencia ficción.

Es cierto que Shazam, la aplicación pionera de este segmento, lleva más de 15 años con nosotros, pero también lo es que la locura por Shazam y por sus nuevos rivales no llegó hasta que se empezaron a popularizar los smartphones hace una década y pasó de ser una web a convertirse en una app. Dejamos de mirarnos entre nosotros con caras de incógnita -y un puntito de frustración- porque no sabíamos y queríamos saber el nombre del ‘temazo’ que nos había gustado en el hilo musical de una tienda, de una cafetería, etc.

¿Cómo era antes? Básicamente, confiábamos en que la radio, los amigos y los bares que frecuentábamos nos ayudasen a descubrir la música que nos gustaba. Por supuesto, la cosa tenía limitaciones. En los grandes canales de radio solían repetir una y otra vez las mismas canciones y no avanzábamos mucho por ese lado, los amigos no siempre se acordaban del título o la banda que podía interesarnos y, en los bares, los camareros a veces tenían puestos unos temas que ni conocían exactamente ni habían programado ellos en el reproductor automático. Incluso en el caso de que supieran el nombre de la banda, no solían conocer el título del tema. Cuando conocían el título y la banda, generalmente no sabían lo que significaba la letra.

Shazam, a lomos de la popularización de los smartphones, cambió, y mucho, todo este panorama. Bastaba pulsar la app para saber qué estaba sonando, quién era el autor y en qué álbum se encontraba. También podíamos acceder a las letras enteras, una ayuda casi imprescindible para traducirlas y dejar de tararearlas al tuntún. Casi era raro el amigo que no se había descargado Shazam en el móvil.

El siguiente paso era que pudiésemos acceder a los vídeos musicales, que los músicos pudieran compartir con los usuarios directamente sus novedades y que pudiésemos comprar en el momento las canciones que acabábamos de identificar para escucharlas todas las veces que quisiéremos. Apple, que anunció la compra de Shazam en diciembre, intenta, por supuesto, que todo eso lo hagamos mediante iTunes. Todos, y muy especialmente el otro gigante en este vecindario, Spotify, aspiran a que las consumamos en streaming, es decir, sin descargarlas con sus pesadísimos archivos en nuestros móviles, saturados de vídeos virales, aplicaciones de todo tipo y fotos de amigos y familia.   

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