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Los principales motivos que retrasan la implantación de la tecnología en sanidad son la regulación sanitaria y la confidencialidad de los registros médicos.

En un futuro no muy lejano, todos llevaremos en el móvil el historial clínico, una lista de medicinas y los contactos de emergencia. Además, muchas consultas médicas se realizarán a través de videollamadas, lo que se conoce como telemedicina. Como ya comentamos, los beneficios de la salud digital son diversos.

La tecnología para hacer de la Salud Digital una realidad ya existe. ¿Cuáles son los motivos que retrasan, entonces, la implantación de la salud digital? Los principales motivos que retrasan la implantación de la tecnología en sanidad son la regulación sanitaria y la confidencialidad de los registros médicos.

1. Políticas sanitarias:

“La tecnología es sólo una herramienta. Lo fundamental es que los gobiernos piensen primero en qué objetivos desean alcanzar, qué tipo de sociedad quieren, y busquen después las tecnologías que lo hagan posible”, opina la experta Uschi Schreiber.

 

2. Confidencialidad de los registros médicos:

La legislación de la mayoría de los países desarrollados considera al paciente como propietario de su historia clínica.

“Queremos servicios personalizados, una buena salud, pero al mismo tiempo tememos dar nuestros datos personales” opinaba Mick Yates durante el Future Trends Forum sobre Tecnología y Desigualdad.

La salud digital se enfrenta también a otras barreras:

3. Inversión:

Desde el punto de vista de los inversores, el consenso es claro: se necesitan nuevos modelos de financiación híbridos, como los bonos de impacto social o compra pública innovadora (CPI) para fomentar la innovación. Debe existir además un consorcio entre inversión pública y privada. Por otro lado los organismos reguladores deben compartir sus datos de forma pública. En este sentido los inversores tendrían más información para tomar decisiones y reducirían la incertidumbre respecto al retorno de la inversión de sus proyectos.

4. Cultura e incentivos:

Desde el punto de vista cultural, la resistencia al cambio es un factor determinante para transformar las organizaciones sanitarias. No existen incentivos para promover un cambio. Por otro lado se necesita definir una política de resultados, basada en el pago por valor y el bienestar de los pacientes. La responsabilidad de este colectivo es incorporar lo antes posible la salud digital para permitir al sistema sanitario medir el valor que ofrecen a los pacientes.

5. Liderazgo:

Los líderes deben estar formados para medir y analizar los resultados en salud, y deben permitir además que la innovación se desarrolle de abajo hacia arriba, creando puntos de control para asegurar resultados tangibles. La crisis del sistema es una oportunidad para liderar esta transformación y ser más competitivos. 

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