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Promover la igualdad de oportunidades en el sector TIC debe ser parte intrínseca del desarrollo de la sociedad digital en España.

Paso a paso, las startups españolas van logrando nuevos hitos año tras año. Algunas consiguen alcanzar el break even, otras protagonizan ventas millonarias, unas alcanzan el status de unicornio y otras cierran acuerdos estratégicos. Cada año, sin embargo, se repite la misma situación: la brecha de género sigue lejos de cerrarse.

Los motivos por los que se produce esta situación son varios, pero ninguno de ellos es nuevo. La presencia femenina en estudios y formación del sector es escasa, tal y como señala la Secretaría de Estado para el Avance Digital en su última publicación: “Libro Blanco de las mujeres en el ámbito tecnológico”. Las dificultades para acceder a la financiación o a las redes de contacto profesionales, así como otros aspectos como la conciliación de la vida profesional y personal, actúan también como frenos.

Las estadísticas oficiales y los datos recopilados por distintas asociaciones españolas constatan la minoritaria presencia de la mujer en el sector tecnológico y digital. Por ejemplo, menos del 15% de las personas que se dedican a la informática en España son mujeres, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Ante esta situación, existen una serie de iniciativas que buscan visibilizar a las mujeres programadoras, como R-Ladies, Women Techmakers o Systers Spain.

Al trasladar el foco a las startups, el porcentaje de fundadoras o cofundadoras se sitúa en el 22%, tal y como se desprende del Mapa del Emprendimiento 2018; mientras que el informe “Mujeres en la economía digital en España en 2018” cifra en un 15,6% el porcentaje de trabajadoras en el sector tecnológico y digital.

Pero volvamos al inicio. Poco más de un tercio de los matriculados en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés) son mujeres, según el Instituto de la Mujer. Con ello, no es sorprendente que la presencia femenina en 6 de cada 10 startups sea inferior al 25%.

El difícil acceso a la financiación también es un tema recurrente en los distintos encuentros del sector, aunque aún no existen datos estadísticos sobre esta problemática en España. En Estados Unidos, en cambio, Pitchbook sigue de cerca la actividad de emprendedoras en términos de financiación. Y los datos son contundentes: en 2017, las empresas fundadas por mujeres coparon solo el 2,2% de la inversión venture capital.

Medidas para reducir la brecha

¿Qué hace falta para conseguir que la mujer funcione en la ecuación de las startups? El informe publicado por el Ministerio de Economía propone una serie de medidas para intentar reducir esta brecha, empezando por los organismos de estadística. Sus principales demandas son: definir y acotar qué es al ámbito digital, redimensionar la medición de brecha digital de género, y que el Instituto Nacional de Estadística (INE) o el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI) elaboren una encuesta anual de género en el ámbito digital.

Las propuestas también buscan poner solución al problema allí donde se origina: en el sistema educativo. El campo de mejora es amplio: programas de mentoring, formación específica para el profesorado o la inclusión de nuevas asignaturas en el currículo educativo, como “Pensamiento Computacional”, son pequeños pasos que pueden abrir un nuevo camino.

En el plano profesional aparecen medidas como las cuotas de representación de mujeres en consejos y comités de dirección o la paridad en los paneles, mientras que en el plano personal el Ministerio de Economía anima a promover los permisos iguales e intransferibles para madres y padres, entre otros.

“La aplicación del principio de igualdad y no discriminación no puede dejarse a a voluntad y motivación personal de los agentes que intervienen […] promover la igualdad de oportunidades en el sector TIC debe ser parte intrínseca del desarrollo de la sociedad digital en España”, señala, con contundencia, el informe.

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