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Si vas a encargarte de las finanzas de tu empresa, apúntate este concepto, porque necesitas conocerlo.

Cada vez son más los emprendedores que lanzan su proyecto empresarial sin haberse formado en ello. En una era en que la tecnología es esencial en las nuevas iniciativas, los perfiles que más abundan entre los CEOs no proceden de carreras de gestión empresarial, sino de trayectorias más técnicas.

En este sentido, acaba siendo frecuente que los nuevos CEOs se encarguen de las finanzas de su startup de manera improvisada o sin formación ad hoc para esta labor. Si este es tu caso, te explicamos un concepto que será esencial en el día a día de tu nueva compañía: el fondo de maniobra.

¿Qué es el fondo de maniobra?

El fondo de maniobra, explicado de manera sencilla, es el margen de liquidez financiera que le quedará a tu empresa más allá de los gastos e ingresos normalizados y recurrentes. Se trata, en definitiva, del dinero que te quedará de manera mensual y del que deberás tirar en caso de crisis.

¿Cómo lo calculas y cuál es el ideal?

Para calcular tu fondo de maniobra deberás restar el pasivo corriente al activo corriente. Si tampoco dominas estos términos, esto es lo que debes tener en cuenta:

  • Activo corriente. Básicamente serán tus ingresos: ventas habituales, facturación a clientes, entrada de financiación, préstamos bancarios, subvenciones, ingresos extra, etc.
  • Pasivo corriente. Grosso modo se tratará de los gastos que tengas: nóminas, trabajos de proveedores, desplazamientos, gastos operativos (hosting, pasarela de pagos online, marketing, inversiones...), asunción de deudas, etc.

Partiendo de esta operación, tu fondo de maniobra podrá ser positivo, neutro o negativo. Como ya habrás imaginado, los problemas llegarán si tu margen es negativo o incluso si es cercano a cero.

¿Cómo puedes mejorarlo?

Si tu fondo de maniobra es negativo (o muy cercano a cero) y ves que necesitas mejorarlo de manera urgente, puedes recurrir a estas alternativas:

  1. Ronda de financiación. Si tu viabilidad financiera a corto plazo corre serio peligro, tendrás que acudir ante tus inversores y negociar una nueva ronda de financiación para seguir adelante.
  2. Retribución. Si tu gasto en nóminas complica estar en equilibrio, pero no quieres despedir a ningún empleado, puedes reducir esta cantidad si ofreces stock options a algún miembro de tu equipo que tenga solvencia financiera y prefiera ser accionista de la compañía sin un sueldo asignado.
  3. Renegociación de deuda. Si tienes deudas con proveedores, puedes acometer un intento de renegociación del pago. Quizá no les encante la idea, pero al fin y al cabo preferirán renegociar la deuda antes que impulsarte a un cierre definitivo.
  4. Mejoras de pago. Si tu startup tiene un modelo B2B, es probable que estés vendiendo mucho, pero, dependiendo del sector, tengas clientes que te contratan muchos servicios pero van a tardar en pagarte. En ese caso puedes intentar habilitar opciones como el descuento por pronto pago, de manera que prefieran pagarte cuanto antes.

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