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Deberías dejarlo atrás cuanto antes, pero te conviene no olvidar nunca este concepto.

Cuando empiezas una startup surgen un sinfín de conceptos que debes aprender: flujo de caja, ronda de financiación, break even, business angels… Y no nos engañemos: además son unos términos terriblemente aburridos. Hay un término con un nombre bastante más exótico, pero debería darte un pelín de precaución: el valle de la muerte.

¿Qué es el valle de la muerte?

Explicado de manera muy somera, el valle de la muerte es el periodo en el que tu startup tiene que trabajar con un flujo de caja negativo. O dicho de forma más sencilla, el camino a recorrer hasta que consigues el break even y tu empresa llega al equilibrio en sus cuentas financieras.

El valle, por tanto, suele arrancar en el mismo momento en que empiezas tu actividad, a menos que consigas entrar en números positivos lo antes posible. Hasta que salgas de ahí, la cuesta del valle podrá subir o bajar, y si su sube demasiado… ya te lo imaginas, ¿verdad? Estarás más cerca del abismo que queremos que evites.

En cualquier caso, podríamos diferenciar entre dos tipos de valles de la muerte.

  • Con financiación. Tener financiación pero no haber llegado al break even te hará estar en el valle de la muerte, pero será más agradable, ya que tus inversores son totalmente conscientes de que tienes que pasar por ahí.
  • Sin financiación. Si no cuentas con financiación o se te está acabando, mucho cuidado, porque ahí sí que no hay opciones. Como no remontes, tu compañía acabará cerrando.

¿Cómo evitar el valle de la muerte?

Hay algunas cosas que puedes hacer para salir cuanto antes del temido valle de la muerte:

  1. Ten financiación. Ojo, cabe dejar una cosa clara: como decimos, que tengas financiación no te librará del teórico valle de la muerte, pero podrás asegurarte de que, aunque no estés en equilibrio, al menos no cerrarás.
  2. Reduce tu equipo. Cuando lances tu startup deberás tener un equipo lo más reducido posible. Y si está formado por más socios fundadores que empleados, mejor que mejor, ya que tu gasto en nóminas se reducirá visiblemente.
  3. Bootstrapping. Si crees que tu startup puede peligrar demasiado en el valle de la muerte, no arriesgues innecesariamente: crece lo que te puedas permitir crecer. Si te arriesgas demasiado podrías acabar cerrando por elegir una estrategia equivocada.
  4. Clientes, clientes y clientes. Todos sabemos quién financia de verdad una empresa, ¿verdad? Sal a vender. A menos que tengas financiación de sobra, no hay excusas: tienes que aumentar ingresos y alcanzar el equilibrio cuanto antes.

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