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Esperamos que nunca llegues a este punto, pero, si se da el caso, deberás estar preparado.

Todos los emprendedores están la mar de contentos cuando necesitan una ronda de financiación y consiguen sacarla adelante. Pero no nos engañemos: una ronda de financiación seguramente sea una de las cosas más estresantes y que más ansiedad provoca a cualquier startup.

Porque hay que ponerse a marcar el statu quo de la empresa, decidir los objetivos, cuánto dinero necesitas, cuánto porcentaje de tus acciones estás dispuesto a ceder, cómo te vas a gastar el dinero, hasta qué punto vas a ir creciendo... y todo, sin dejar de lado lo más importante: seguir trabajando cada día en tu empresa, que para eso estamos aquí.

Sin embargo, hay un escenario que puede ser un foco de conflicto aún mayor: que ya hayas hecho una ronda de financiación anteriormente, que ahora necesites otra... y que, indudablemente, el valor de tu compañía haya bajado. Y, ¿qué se hace en esos casos? Vamos a darte algunas claves para que puedas afrontar con un poco de tranquilidad el momento de hablar con ellos.

1. No mientas

Esto es obvio, ¿verdad? Pero también es lo más importante. No mientas. A nadie. Ni a tus inversores actuales ni a los que quieres que lo sean. A veces las empresas van mal y eso no es motivo de fustigación, así que, si en este tiempo no has conseguido la valoración que pretendías alcanzar porque no has cumplido tus objetivos, no intentes ocultarlo: cuanto antes lo asumáis tus (posibles) inversores y tú, mucho mejor.

2. No vayas a la desesperada

Es evidente que, llegado a este punto, tu estado anímico quizá no sea el mejor de todos. Tampoco tu margen de actuación, ya que seguramente necesites el dinero con cierta celeridad. Pero las prisas y la aceleración siempre son malísimas consejeras. Si necesitas planificar la ronda con más tiempo, hazlo, pero nunca vayas desesperado a buscar fondos. Si lo haces, seguramente el cierre de tu startup esté mucho más cerca de lo que a todos nos gustaría.

3. Márcate un objetivo

Vale, ya les has dicho a tus actuales inversores y a los que quizá se sumen (o renueven tu confianza en ti) que los objetivos que te habías planteado no han sido posibles. Pero no se trata de que ahora consigas dinero para que todo siga igual, algo tiene que cambiar: ¿cuál va a ser tu nuevo objetivo? Porque puede que vaya a ser el mismo, pero también puede que no. En caso de que cambie, ¿cuál va a ser? ¿Es viable?

4. Traza un plan

Vale, ya tienes el nuevo objetivo definido y marcado, pero, ¿cómo vas a llegar hasta él? Porque quizá debas cambiar la estrategia que has seguido hasta ahora, así que, ¿qué plan tienes en mente para lograr esta nueva meta que tienes que cumplir? ¿Cómo lo vas a hacer? ¿En qué plazos te vas a mover? Si es un plazo largo, ¿qué otros miniobjetivos debes ir cumpliendo durante el camino? ¿Son plazos asequibles? Ten muy en cuenta todas estas preguntas, ya que, en caso de que un inversor quiera confiar en ti, necesitará tener todas estas respuestas en regla.

5. Reduce costes

También es obvio, ¿verdad? Parece evidente que vas a tener que reducir la cantidad de gastos mensuales de ahora en adelante. Quizá no es del todo necesario que los reduzcas, pero raro será el inversor que no te pida una implicación por tu parte en ese tipo de cosas: reducir personal, invertir menos en publicidad, cambiar de oficina... Plantéate todos aquellos gastos en los que puedas permitirte un tiempo de absoluta austeridad.

6. Una derrota a tiempo...

Es muy duro decir esto, pero antes de nada, plantéatelo bien todo: ¿de verdad crees que vas a remontar la situación? Si es así, adelante, ve a por financiación. Pero si crees que eso solo va a alargar la tempestad... igual va siendo hora de retirarse. Es muy difícil tirar la toalla, pero en ocasiones también muy necesario.

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