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Cuando hablamos de longevidad, no sólo hablamos de retrasar la muerte, sino de incrementar el tiempo durante el cual estamos sanos.

Los avances médicos y científicos están aumentando la longevidad del ser humano. Se amplía la esperanza de vida y la demografía de la mortalidad está cambiando.  Pero cuando hablamos de longevidad, no sólo estamos hablando de retrasar la muerte, sino de incrementar lo que nuestros expertos han llamado “esperanza de vida saludable” (healthspan en inglés), es decir, cuanto tiempo viviremos estando sanos.

No sólo queremos vivir más tiempo, sino que queremos estar más sanos durante más tiempo: incrementar la zona roja. La zona roja es la franja donde la debilidad física y la discapacidad de las personas aumenta de forma exponencial, y donde el riesgo de muerte va aumentando año a año.

Gráfico: Jay Olshanky

En este gráfico se observa cómo ha avanzado la esperanza de vida en 1900 y 2017. Si analizamos este parámetro en una población nacida en 1900, observamos una elevada mortalidad en bebés y niños, así como en mujeres que morían durante el parto. Pero una vez pasadas esas franjas de edad, no era raro que se viviera hasta los 50, 60 o 70 años. A lo largo del siglo XX, el progreso humano ha logrado que disminuya drásticamente la mortalidad precoz, sobre todo al vencer a las enfermedades infecciosas.  

La paradoja reside en que la gran mayoría de enfermedades que se dan en esta zona roja son precisamente consecuencia de haber aumentado la esperanza de vida. Son patologías que sólo pueden expresarse en esa ventana de edad. Vivimos un dilema, ¿vivir más o hacerlo menos tiempo, pero en buen estado de salud?

Ahora mismo, se ha tomado una aproximación universal al problema y consiste en atacar las enfermedades que se expresan en la edad tardía de forma individual. La medicina busca la cura a las patologías cardiovasculares, al cáncer o a la demencia. Pero ¿es ésta una buena estrategia para aumentar la esperanza de vida saludable? Para el experto del Future Trends Forum, Jay Olshanky, la respuesta es negativa y nos llevará exponer a los supervivientes de dichas enfermedades a nuevas patologías que a su vez impliquen más discapacidad. “En mi opinión alargar la vida tal y como lo estamos haciendo es una estrategia dañina”.

La solución que propone es impulsar la ciencia gerontológica, que se define como la que se dedica exclusivamente a ralentizar el proceso biológico del envejecimiento.

Puedes ver la ponencia completa de Jay en el siguiente video:

 

¿Quieres saber más sobre longevidad? Visita la web de la Fundación.

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