Los científicos tienen que hacer el esfuerzo de sacar la tecnología del laboratorio para llegar al paciente ya que muchas soluciones en las que trabajan no acaban llegando.

Ricardo Gil Da Costa, CEO de Neuroverse, lleva los últimos 19 años trabajando en descubrir cómo funciona la mente y el cerebro.

Su investigación ha sido reconocida con numerosos premios ya que ha aportado grandes hallazgos sobre los fundamentos evolutivos y neuronales de la cognición y el lenguaje humano, que ahora son incorporados en libros universitarios de referencia.

En los últimos 10 años, se ha centrado en la investigación traslacional, desarrollando nuevos métodos de imagen cerebral e interfaces cerebro-máquina. Ricardo participó en la última reunión del Future Trends Forum sobre Neurociencia explicando los beneficios de las neurotecnologías no invasivas, en concreto de la electroencefalografía (EEG).

En su opinión, los científicos tienen que hacer el esfuerzo de sacar la tecnología del laboratorio para llegar al paciente ya que muchas soluciones en las que trabajan no acaban llegando.

Como el mismo explica: “Por ejemplo, tenemos modulaciones de los marcadores cerebrales en EEGs de los últimos 30, 40 o 50 años para la atención y la memoria, entre otras cosas. Y uno dice “bueno, tenemos estudios que los muestran, sabemos cómo se modulan, sabemos que afectan a una amplia gama de trastornos neurológicos y neuropsiquiátricos, vemos el comportamiento y el cambio del marcador cerebral… pero si vas a la consulta del neurólogo y pides que te hagan un EEG para ver la posibilidad que tienes de desarrollar por ejemplo Alzheimer o Parkinson, no se va a poder hacer. Y el motivo es que no tenemos modelos a gran escala de la variación de estos marcadores cerebrales en grupos de población grandes”.

Si queremos llegar al paciente, es esencial disponer de esas plantillas de evaluación de las redes neuronales a gran escala. Es necesario crear sistemas que la gente pueda utilizar en su vida diaria de forma sencilla. De esta forma lograremos entender el cerebro, intentar gestionar la salud mental, realizar tareas de prevención y averiguar cómo monitorizar, tratar y curar patologías progresivas.

Para tener esos registros a gran escala, Ricardo recomienda la creación de casos de uso según patologías y comportamientos para que la gente lo pueda utilizar y le reporte algún beneficio.

A continuación, puedes ver algunos de los proyectos en los que ha estado trabajando Ricardo Gil para salir del laboratorio y llegar al paciente:

 

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