La épica que acompaña a un emprendedor en su camino hacia el éxito puede ser muy algo muy motivador. Sin embargo, existe el riesgo de que este acabe en un desequilibrio entre la vida profesional y personal.

El mundo de los emprendedores y las startups están rodeadas, en muchas ocasiones, de una cierta épica. Es cierto que lanzarse a dar el paso requiere de mucho esfuerzo y de un trabajo duro. Por eso, también es cierto que existe la creencia entre muchos nuevos emprendedores de que deben estar completamente enfocados en su nuevo negocio y dejar de lado otros asuntos que, en realidad, son igualmente importantes. Pero no hay que llevarse a engaño, lograr un equilibrio entre la vida profesional y la laboral es fundamental. De no ser así, la situación puede generar en un escenario muy desagradable.

Los datos apuntan a que alrededor del 80% de las empresas emergentes fracasan en un corto periodo de tiempo. Contar con elementos como un buen plan de negocio, una tesorería saneada o las ideas claras es la base del éxito. Pero como propietario de un negocio, puede ser difícil mantener un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida en los primeros tiempos (y también en estadios más avanzados), ya que es posible que se quiera hacer todo lo posible para garantizar el éxito y cuanto antes. Una de las peores consecuencia a las que puede dar lugar esto es a no ser capaz de encontrar un tiempo para sí mismo, cultivar las relaciones sociales y desconectar lo necesario. 

Esto también es válido para los equipos que acompañan al fundador. Y, en ocasiones, son ellos los que acaban sobrecargados de trabajo, con una presión excesiva que, al fin y al cabo, van a redundar en un mal ambiente, mala predisposición y, por último, en unos malos resultados. 

Por eso, a continuación señalamos algunos consejos para garantizar que se mantiene un equilibrio justo y adecuado entre el trabajo y la vida personal. Lograr cumplir este objetivo ayudará a crear una base más sólida sobre la que alcanzar el éxito. 

Poner límites y cumplirlos

Ponerse a trabajar durante horas y horas hasta dar por zanjado una tarea o trabajo puede ser necesario a veces. Pero, en muchos casos no es imprescindible, aunque  tengamos la tentación de hacerlo. Por eso, poner unos límites claros y precisos a la cantidad de tiempo que hay que dedicar al trabajo es no solo recomendable, sino imprescindible. Y, por supuesto, que no quede en papel mojado, sino asegurarse de cumplirlo. No hacerlo y estar de forma constante trabajando sin límites puede crear una sensación excesiva de agotamiento del que es difícil recuperarse.

Esto, además de generar estrés y cansancio emocional, puede ser la base del fenómeno del burnout. La consecuencia: una mayor dificultad para trabajar bien y con peores resultados, creando una espiral de la que será difícil salir airoso.  Así, hay que recordar que tanto el fundador como los empleados deben disponer del tiempo libre necesario para relajarse, recuperarse y poder dedicar tiempo a otras cosas. 

Si, en cambio, no hay más remedio que hacer ese plus de horas por alguna cuestión de urgencia, darse un respiro para compensar ese tiempo de más en la empresa es una buena forma de recuperar el equilibrio.

Tómate un tiempo para ti

Relacionado con lo anterior, hay que tener en cuenta la necesidad de disponer de tiempo para uno mismo. Esto significa algo tan sencillo como planificar determinadas horas o partes del día para realizar actividades que no estén relacionadas con el trabajo. Mantener la mente descansada cuando se inicia la jornada laboral es necesario y realizar actividades agradables es algo que ayuda y evita la sensación de que solo se vive solo para trabajar. Adoptar la mentalidad adecuada marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. Llegar al trabajo con una mentalidad negativa, es el camino más rápido para echar todo el trabajo por la borda.

Aprender a escuchar

Escuchar a los colegas, compañeros de trabajo, a los equipos… es una buena forma de generar nuevas ideas y obtener interesantes perspectivas que, quizás, no se han valorado. De esta forma, se pueden alcanzar fórmulas para mejorar el negocio, maximizar lo positivo y, cómo, no, minimizar los aspectos más negativos. Durante las primeras etapas de una empresa, la organización suele ser un problema recurrente, ya que todo el mundo todavía está resolviendo las cosas. Las revisiones individuales y las reuniones de empleados ayudan a garantizar que todos estén en sintonía. Tomar el necesario tiempo para escuchar, no solo permitirá dejar de sentir que todo depende de una única personas, sino que, además, todo el equipo se sentirá valorado y animado a seguir esforzándose por conseguir más.

Trabajar en la gestión del tiempo

A John Lennon se le atribuye esta popular frase: “El tiempo es lo que pasa mientras estás ocupado en otras cosas”. Se podría decir mucho sobre ello, pero de lo que no hay duda es que el Beatle tenía razón en que el tiempo no para. Por eso, gestionar este bien tan escaso es primordial, por la estrecha relación que le une a cualquier cuestión relacionada con la organización. De hecho, esto es algo visible cuando se observa el tiempo que puede pasar desde que nace una idea hasta que se materializa, ya que pueden pasar meses antes de que una empresa emergente haya determinado la mejor estrategia de trabajo posible. 

Tener herramientas para que los emprendedores a menudo puedan administrar su tiempo de manera efectiva es prioritario. La estrategia de administración del tiempo más eficaz que puede seguir cualquier propietario de un negocio es mantener una lista de verificación detallada diaria, semanal y mensual para asegurarse de que todo esté hecho. Dividir ek día en intervalos de horas y crear una lista para que todas sus tareas prioritarias se completen primero. Esto ayudará a organizar el día, pero, también, y esto es lo más importante, los pensamientos.

Si es posible, externaliza

En ocasiones, lograr el necesario equilibrio entre la vida personal y profesional solo es posible cuando se articula un modelo de trabajo ágil y en el que el equipo se dedique a las cuestiones importantes de verdad, a la esencia del proyecto.  De esta forma, se evita perder tiempo en tareas en las que no se es especialista (y, por lo tanto, requieren de un sobreesfuerzo y de mucho tiempo) o que no aportan un extra de valor al producto, bien o servicio que se ofrece a los potenciales clientes. En estos escenarios es cuando el outsourcing o la contratación se nos presenta como una posibilidad muy interesante. Como ya explicamos en este artículo, hay muchos servicios para startups que se pueden subcontratar para obtener la máxima eficiencia y mejores resultados. Si la subcontratación se realiza de manera inteligente, puede beneficiar a las pequeñas empresas y a las nuevas empresas para maximizar sus retornos.

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