​Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Politica de cookies

Gracias a los wearables, ahora no sólo podemos competir, sino que además podemos asegurarnos de que lo hacemos de una forma saludable.

Los wearables permiten medirnos –y superarnos– como nunca antes mientras corremos, surfeamos o jugamos al golf.

Muchos deportistas, especialmente los menores de cincuenta años, han visto cómo uno de sus grandes hobbies se ha transformado en el último lustro. Ahora son más exigentes y competitivos consigo mismos que antes. También son más cuidadosos.

Hasta hace poco menos de cinco años, correr o surfear eran deportes en los que, normalmente, la tecnología apenas jugaba un papel para la mayoría de la gente. A lo sumo, medíamos con nuestros relojes de siempre el tiempo que tardábamos en hacer determinadas acciones y nos picábamos con nuestros amigos para superarnos.

Por supuesto, nos preguntábamos cuántas calorías habríamos consumido, hasta qué punto no habríamos forzado demasiado la máquina y si realmente hoy habíamos ido más deprisa o nuestros movimientos habían sido más ágiles que ayer. La respuesta, muchas veces, era inconcreta e íntima: sobre todo, teníamos sensaciones y nos fiábamos de lo que nos decían nuestros compañeros. 

Sin embargo, en los últimos cinco años, hay pocos locos del deporte en Europa o Estados Unidos que no hayan sentido la tentación de llevar un wearable. Los más comunes son los smartwatch o las pulseras de actividad y los smartphones, que cuentan con aplicaciones que permiten desde contar los pasos que damos, los kilómetros que recorremos o nuestras pulsaciones. Ahora no sólo podemos competir más con nosotros mismos, sino que además podemos asegurarnos de que lo hacemos de una forma saludable.

Aunque ya existen tejidos sensorizados en el mercado, lo cierto es que no es frecuente que ver a un deportista que no sea profesional llevando camisetas, zapatillas o calcetines inteligentes para ir al gimnasio o animarse a correr una media maratón. Tampoco lo es que un aficionado al golf utilice palos y guantes sensorizados para asegurarse de que, por ejemplo, su swing es perfecto. En paralelo, las aplicaciones que miden nuestras constantes vitales no están conectadas remotamente al ordenador de nuestro médico de cabecera y a veces miden pero no siempre nos avisan de los riesgos que corremos.

Justamente, la expansión de los tejidos inteligentes, la creciente discreción de los aparatos y el refinamiento y sofisticación de los indicadores de nuestra salud son tres de las grandes tendencias que cabalgarán los wearables a largo plazo. Esto sólo es el principio.   

De hecho, según los expertos que participaron en la XXVII edición del Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter, los wearables son uno de los elementos que transformarán la salud de las personas. La tecnología en salud tiene la capacidad de fomentar un cambio de comportamiento para llevar una vida más saludable.

Si quieres más información sobre Salud Digital, puedes descargar el último informe en nuestra web.

Más en nuestra web

  • Tendencia
    Inteligencia Artificial

    Tendencia que analiza cómo la Inteligencia Artificial mejorará aspectos de nuestra vida cotidiana como la educación, la salud o el trabajo.

  • Eyal Hertzog
    Eyal Hertzog

    Emprendedor