El clima entra en la agenda

4. El clima entra en la agenda

Las ciudades concentran el 54,5% de la humanidad en el 2% de la superficie terrestre. Acaparan también entre el 60% y el 80% del consumo mundial de energía y son responsables de la emisión del 70% de los gases de efecto invernadero y de la generación del 70% de los residuos.

Según datos de ONU-Habitat, mientras que entre 1950 y 2005 el nivel de urbanización pasó del 29% al 49%, las emisiones globales de carbono derivadas del consumo de combustibles crecieron en más de un 500%.

Cualquier iniciativa que busque reducir nuestro impacto medioambiental en el planeta debe considerar lo que sucede en las ciudades.

A modo de ejemplo, y tal y como ilustra ONU-Habitat, el departamento de Edificación del Ayuntamiento de Chicago lanzó en 2005 el Green Permit Program, un programa de incentivos para instalar placas solares y/o plantas en los tejados. Los resultados fueron la suavización de temperaturas urbanas, el mejor aprovechamiento del agua pluvial y el estímulo de negocios verdes.

Respetar el medioambiente significa reducir los riesgos que afrontan las ciudades.

Las grandes precipitaciones y otros eventos climáticos extremos pueden alterar el funcionamiento básico de las ciudades con duras consecuencias para la economía, las infraestructuras y la población”, alerta ONU-Habitat en su último informe anual sobre urbanización y desarrollo. El documento subraya que el 87% de los desastres reportados en 2014 por Cruz Roja Internacional estuvieron relacionados con el clima, dejando por vigésimo año consecutivo los desastres geológicos (terremotos, erupciones volcánicas, etc.) en segunda posición.

La mayor incidencia de los desastres climáticos en las ciudades es también un elemento de desigualdad, puesto que en los países en desarrollo no se dispone de los mismos recursos para afrontar inundaciones, huracanes o incendios. Sea por la acumulación de desastres o por una mayor concienciación de la sociedad, la realidad es que en los últimos años ha crecido la preocupación sobre el medioambiente, asunto que ha logrado escalar hasta las primeras posiciones de la agenda internacional.

La vigesimoquinta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP25, que se ha celebrado recientemente en Madrid, es un buen ejemplo de ello. También lo son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, seis de los cuales tienen que ver con el medioambiente. El número 11, Ciudades y comunidades sostenibles, afecta de lleno a lo que se trata en esta tendencia.

Fuente: ONU

El interés en respetar el medioambiente acarreará transformaciones significativas. “La combinación de cambios económicos, estratégicos, étnicos, comerciales y de otra índole que introducidos de repente en la ecuación por las consideraciones climáticas añadirá mucha presión sobre las ciudades”, anticipa el periodista James Fallows, corresponsal de la revista estadounidense The Atlantic.

Una de las tendencias detectadas por el arquitecto Chris Johnson, director ejecutivo de Gensler para Oriente Próximo, es el creciente uso de materiales reciclados en las ciudades.

El fomento de los vehículos eléctricos también se debe entender como una medida encaminada a reducir la huella energética de las urbes y a combatir la polución, otro de los azotes de las poblaciones urbanas (y especialmente de la salud de sus habitantes).

Además de generar menos residuos y consumir energías verdes, se impone ser más eficientes allí donde sea posible. “El agua puede ser una amenaza disruptiva por exceso (inundaciones), pero también por escasez (se quía). Necesitamos tratar el agua como el recurso precioso que es”, sentencia Alberto Bernal, director general del área de smart cities y territorios de Indra.

El objetivo de las ciudades es ser cada vez más sostenibles. Sin embargo, ese adjetivo hay que ganárselo.

Ciudades Disruptivas