4. Infraestructuras a la altura

4. Infraestructuras a la altura

Uno de los elementos que definen a las ciudades inteligentes es la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y el Internet de las Cosas (IoT) para abordar los retos urbanos.

Ello está permitiendo recopilar cantidades enormes de datos para su análisis y toma de decisiones mediante técnicas de Big Data y de Inteligencia Artificial.

Las redes y la infraestructura siempre han sido el sustento vital de las ciudades. Hoy en día las redes y las estructuras de datos realizan una función similar pero además nos permiten medirlo todo y descubrir patrones que antes no conocíamos. 

 

El poder de los datos no solo ayuda a planificar mejor las políticas públicas: también puede contribuir a acelerar cambios socioeconómicos. “En algunos casos, las economías urbanas son capaces de saltarse algunas etapas del desarrollo implantando nuevas tecnologías en la construcción inicial de la infraestructura”, indica ONU-Habitat al respecto. Hong Kong y Singapur serían dos buenos ejemplos de cómo la digitalización de la infraestructura ha ayudado a conquistar más altas cotas de bienestar a sus ciudadanos.

La digitalización de los servicios públicos supone también una ventana de participación ciudadana y, sobre todo, la agilización de trámites. Por poner un ejemplo, Estonia tiene a gala que absolutamente todos los asuntos administrativos se pueden resolver online.

¿Alguna contrapartida? La digitalización de la información de los ciudadanos plantea el dilema de la seguridad. ¿Pueden las autoridades garantizar la privacidad de los ciudadanos, asegurar que sus datos estarán a salvo de usos indebidos?

Ciudades Disruptivas