1. La tecnología que alimenta el cambio

1. La tecnología que alimenta el cambio

Vivimos inmersos en lo que se denomina Cuarta Revolución Industrial, marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas.

"Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes", vaticinaba en 2016 Klaus Schwab, fundador y Presidente del Foro Económico Mundial y autor del libro "La cuarta revolución industrial". Las ciudades tienen un papel fundamental en cómo afecta esta revolución a los ciudadanos.

Las nuevas tecnologías son, sin duda, uno de los grandes ejes del cambio que hemos detectado en las ciudades”, sentencia Chris Johnson, director ejecutivo para Oriente Próximo del despacho de arquitectura, urbanismo y diseño Gensler. “Los cambios van más rápido de lo que a menudo podemos asimilar, tanto en los negocios como en la vida personal y en el propio aspecto de las ciudades”, añade este experto.

Los avances experimentados en los últimos años en la computación y la electrónica han revolucionado todos los ámbitos y sectores, también el urbano. Las herramientas digitales permiten cuantificar, medir y analizar enormes cantidades de datos de forma rápida, precisa y ordenada. Las urbes que se lo pueden permitir se están equipando de múltiples sensores que ayudan a los gestores a mejorar la eficiencia de las políticas públicas y, sobre todo, a tomar decisiones informadas.

Gestionar los recursos de manera más eficaz, conocer al detalle los flujos de tráfico para actuar sobre ellos y sacar patrones de comportamiento de los ciudadanos para diseñar iniciativas que les hagan la vida más sencilla son solo algunas de las aplicaciones de la digitalización de las ciudades.

La fuente de información más importante son los propios ciudadanos: La masiva difusión de los teléfonos inteligentes, permite la captura de infinidad de datos de gran utilidad para los gestores públicos.

La hiperconexión es un hecho; la dificultad reside en procesar los datos de forma adecuada y traducirlos en conocimiento que genere buenas ideas. “No debemos considerar la tecnología como una solución, sino como una herramienta que nos ayude a que las cosas sucedan”, opina Jesús de la Quintana, responsable de iniciativas emergentes y soluciones urbanas de Tecnalia. “La clave está en el uso que hagamos de la tecnología, como lo es también que aporta muchas ventajas a las ciudades”, añade.

Los pilares de las smart cities