Sostenibilidad

La sostenibilidad y el cambio climático son temas de gran actualidad y están en boca de la opinión pública. Todos los sectores y negocios están siendo evaluados por su respuesta a estas cuestiones y el Cloud Computing no es una excepción, por lo que no sólo debe demostrar sus beneficios para las empresas y los ciudadanos, sino que también debe justificar su contribución a la sostenibilidad del planeta.

El principal argumento a favor del Cloud Computing en este sentido está relacionado con la utilización de los servidores y el consumo de energía por servidor.

Gracias a la virtualización, todas las aplicaciones comparten el conjunto de servidores, lo cual permite aumentar su utilización. La capacidad del total de los servidores se planifica en función de la demanda esperada del total de aplicaciones y, puesto que la demanda de cada una no sigue la misma distribución a lo largo del tiempo, es de esperar que los picos de consumo de algunas aplicaciones se compensen con los valles de otras. De esta forma, la capacidad total necesaria para los servidores en conjunto es menor que si se planifica de forma aislada, aumentando la utilización y reduciendo el número de servidores necesarios y, por tanto, el consumo de energía.

Estadísticamente, a medida que el conjunto de aplicaciones que comparten servidores aumenta, las probabilidades de que los picos de demanda se compensen con los valles aumenta también y, por tanto, se puede llegar a utilizaciones mayores. Y aquí es donde el Cloud Computing muestra su atractivo. La agregación de la demanda permite a proveedores como Google o Amazon operar con altas utilizaciones sabiendo que –estadísticamente– no todos los usuarios estarán utilizando el servicio al mismo tiempo, más aún cuando la demanda procede de países con franjas horarias muy distintas. Esto permite reducir el número total de servidores necesarios y, por tanto, el consumo de energía. En este punto encontramos el principal argumento de defensa de la sostenibilidad del Cloud Computing (de la página 104 del original).

En todo caso, la explotación de los enormes centros de datos de los proveedores de Cloud Computing, consumen ingentes cantidades de energía, en la mayoría de los casos, de fuentes no sostenibles (como carbón o gas natural).

Según las predicciones de Climate Home News, el consumo de energía de los centros de datos representará el 3.2 por ciento del total de las emisiones mundiales de carbono para 2025 y podrían consumir no menos de una quinta parte de la electricidad global. Para 2040, el almacenamiento de datos digitales está previsto que genere el 14 por ciento de las emisiones mundiales, aproximadamente la misma proporción que los EE. UU.

En otro orden de cosas, las soluciones de videoconferencia como Skype, WebEx o Zoom, que se alojan en Cloud Computing, producen enormes ahorros y permiten disminuir la huella de carbono, al evitar desplazamientos de los profesionales en medios de transporte contaminante. Aunque no existen datos publicados sobre los posibles ahorros, baste decir que los 1.400 millones de viajeros internacionales al año son responsables del 8% de las emisiones del planeta.

En cualquier caso, el Cloud Computing tiene que ir a modelos de sostenibilidad medioambiental pues la presión ciudadana es cada vez mayor y las regulaciones más estrictas.

 

 

Impacto de Cloud Computing