Contexto social y marco ético de la Inteligencia Artificial

Contexto social y marco ético de la Inteligencia Artificial

Ante la implementación y uso de cualquier tecnología se deben considerar sus potenciales beneficios y compartidas, y la Inteligencia Artificial es una de las últimas tecnologías que mas retos sociales y éticos presenta. Todas las aplicaciones de la Inteligencia Artificial tienen asociadas beneficios, pero asociados a estos, emergen tambien efectos negativos, o cuanto menos, riestos y retos en su implementación. 
 

 

Las presiones sociales y regulatorias sobre el uso ético de los datos y la Inteligencia Artificial  es uno de los temas fundamentales en la competencia tecnológica entre países y corporaciones que están en su desarrollo, ya que el acceso y gestión de los datos es clave para el desarrollo de cualquier tecnología. 

El desarrollo de aplicaciones de Inteligencia Artificial se enfrenta a dos retos esenciales:

   1.- la gran cantidad de datos que requieren estas aplicaciones y cómo acceder a ellos, 
   2.- las recomendaciones que producen estas aplicaciones (basadas en esos datos) permiten conocer lo que es “bueno” o “malo” para una persona en un determinado momento. Pero esta recomendación también debe estar sujeta a los valores éticos.

Por lo tanto, el gran desafío técnico de la Inteligencia Artificial es formar algoritmos que tengan en consideración los valores éticos. Hoy por hoy los algoritmos son opacos y su aprendizaje no siempre tienen en cuenta los temas éticos. En la actualidad, el algoritmo es esencialmente una caja negra, ningún ser humano puede explicar por qué da un resultado particular y por qué puede diferir de un conjunto de circunstancias a otro. Esta falta de explicabilidad es inaceptable para los reguladores, los profesionales los usuarios por lo que no podremos beneficiarnos completamente de la potencialidad de la Inteligencia Artificial. 


La solución es crear métodos para explicar los retos éticos a través de un aprendizaje profundo, y esas premisas éticas deberán ser alentadas por grupos de trabajo formados por reguladores, profesionales y usuarios de la Intelgencia Artificial.