Vehículos y IoT

Entre los desarrollos más notables en la tecnología IoT en los próximos años están los automóviles conectados. Se pronostica que la próxima década verá un rápido crecimiento en el mercado de automóviles IoT: las proyecciones de la Asociación Mundial de Proveedores Móviles (GSMA) indican que, para 2025, las ventas anuales de líneas móviles para automóviles conectados alcanzarán los 91 millones de unidades. Las cifras muestran que, en ese mismo año, el total se acercará a 527 millones. Para 2035, los vehículos totalmente autónomos probablemente superarán los 20 millones.

Es importante recalcar la diferencia entre automóvil conectado y automóvil autónomo. El primero tiene conexión a Internet y ofrece una serie de servicios al conductor y ocupantes del vehículo. El segundo, es un automóvil que es capaz de percibir el medio que le rodea y rodar en consecuencia, sin necesidad de intervención de un conductor humano (sería el nivel 5 y máximo de los definidos por la Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE) referentes a la autonomía de un automóvil en su documento SAE J 3016-2018 - Taxonomy And Definitions For Terms Related To Driving Automation Systems For On-Road Motor Vehicles).

 

Vehículos conectados

Respecto a los automóviles conectados, la firma de análisis IDC nos dice que este 2019 se venderán más de 50 millones de coches conectados en el mundo. Para 2023, IDC predice que casi el 70% de los vehículos y camiones de servicio que se comercialicen a nivel mundial tendrán conectividad integrada.


Cuando hablamos de automóviles conectados estamos hablando de más de una veintena de tecnologías diferentes que van desde abrir el coche con el móvil hasta sistemas biométricos como la detección cardíaca para prevenir ataques al corazón inesperados o detectores de estrés en el conductor, pasando por la realidad aumentada con los denominados “AR dashboards”, o la tecnología V2V (Vehicle To Vehicle, coche a coche ) que permitirá que los vehículos conectados se coordinen entre sí, para por ejemplo ajustar su velocidad en función del resto de coches o recibir avisos de emergencia si un coche se queda atascado unos kilómetros adelante. Todas ellas tecnologías reales que ya se implementan en distintos modelos.


Otra área relacionada con la de ciudades inteligentes es la de la tecnología C-V2X ("Cellular vehicle-to-everything"), que permitirá a los coches conectarse con el entorno y a medida que las ciudades se vayan haciendo más "inteligentes", el coche conectado podrá recibir mejores instrucciones.
Una de las últimas soluciones que se ha creado es la de entrega de paquetería en el maletero. Volkswagen ha ideado la solución “We Deliver”. Se conecta el GPS del vehículo y un sistema de seguridad implantado en el maletero con la aplicación. Con nuestro permiso, el mensajero podrá ir hacia donde esté el vehículo, abrir el maletero y depositar el paquete enviado.


Por último, cabe destacar las soluciones de carsharing y motosharing que se han desplegado en las grandes ciudades, aportando gran conveniencia a los usuarios y permitiendo la reducción del tráfico y de la contaminación, pues la gran mayoría de estos vehículos son eléctricos. El IoT en este ámbito proporciona conectividad entre los vehículos y permite monitorizar y gestionar las motos o automóviles en remoto a través de tarjetas SIM, lo que permite visualizar y hacer seguimiento de todos los dispositivos conectados en tiempo real. Otros beneficios son la visibilidad y el control del gasto y consumo de las máquinas conectadas y un mayor nivel de seguridad. Además, gracias a los datos que se obtienen de su conexión en red, se puede medir y mejorar su funcionamiento y control, lo que reduce los costes asociados de mantenimiento, recarga y recogida. En este sentido, y a modo de ejemplo, hace pocos meses Telefónica y Muving han llegado a un acuerdo para mejorará la conectividad de las 4.000 motos eléctricas de Muving a través de Kite Platform, la solución transversal de conectividad gestionada IoT de Telefónica.

Vehículos autónomos 

Los vehículos autónomos utilizan prácticamente todas las soluciones desarrolladas para los vehículos conectados y añaden todas aquellas necesarias para poder conducir sin intervención humana.

Para que el despliegue de vehículos autónomos pueda ser una realidad, hay que salvar una serie de obstáculos, que no se derivan sólo de las limitaciones de las tecnologías de conducción sino de factores políticos, jurídicos, de regulación y de infraestructuras. Dicho esto, la llegada del 5G va a hacer que las tecnologías que permiten la conducción autónoma puedan funcionar en tiempo real debido a sus características de velocidad, baja latencia y densidad de dispositivos en simultáneo. Para un despliegue, digamos universal, es necesario conjugar la tecnología 5G con la tecnología Edge Computer: se necesita latencias ultrabajas (5G), acercar la capacidad cognitiva al borde de la red (Edge Computing) y modelos de gestión basados en inteligencia artificial (IA), que hacen uso de una infinida de datos (Big Data).

Por otro lado, y para que los usuarios de un vehículo autónomo tengan información sobre el entorno por el que transitan, entrará en juego la realidad aumentada. Podemos ver que la industria del vehículo conectado necesita de todas las tecnologías potenciadoras del IoT para convertirse en una realidad, siendo por ello, a nuestro entender, uno de los mejores paradigmas del Internet de la Cosas.


Los vehículos autónomos perciben el entorno mediante técnicas complejas como láser, radar, lidar, sistema de posicionamiento global y visión computarizada. Los sistemas avanzados de control interpretan la información para identificar la ruta apropiada, así como los obstáculos y la señalización relevante.


 

Fuente: Self-Driving Car Technology: How Do Self-Driving Cars Work? | Landmark Dividend


El mayor impacto que tendrán este tipo de vehículos será el de evitar accidentes de tráfico, y optimizar los flujos del tráfico rodado, sin olvidar el tiempo ahorrado en conducción que se podrá dedicar a otros menesteres relacionados con el ocio o el trabajo. Su aplicación no sólo para el transporte de personas sino para el transporte de mercancías y atención de emergencias (por ejemplo, vehículos autónomos de extinción de incendios), puede suponer un cambio de gran impacto social.