Demografía y Salud

Demografía y Salud

En el momento de empezar a escribir estas líneas, habitan el planeta 7.783.401.719 personas. La cifra ha aumentado al finalizar este párrafo y será mucho mayor para cuando se lea. El número, que se acerca a los ocho billones, representa el contador de población mundial y está en alza continua. Si miramos la distribución por edades (lo que permiten los datos de la Organización de las Naciones Unidas y otros organismos como el United States Census Bureau), las proyecciones de cómo crece esa cifra no se distribuyen de forma igualitaria por edades.

El caso de España es paradigmático, y los datos pueden consultarse en el informe “Un perfil de las personas mayores en España -2019”.

A finales de este siglo, en el mundo habrá más personas mayores de 65 años que menores de 15. Los que superan los 70 años, que eran 200 millones de personas en 1950, será 2.000 millones antes del año 2100. Así la población mundial está envejeciendo y lo está haciendo en todos o casi todos los países del mundo.

 

Hay que retrotraerse más de 20 años para encontrar a la persona más longeva de la historia. Su nombre era Jeanne Calment y esta mujer constituye el límite conocido de la longevidad. Vivió hasta los 122 años. Aunque nadie ha batido su récord, la evolución de la distribución demográfica de la población permite predecir un futuro cercano en el que la esperanza de vida llegue a los 100 años. Es algo plausible que ocurra a finales de este siglo, sobre todo si tenemos en cuenta que la esperanza de vida de las mujeres japonesas ya es casi de 90 años (86,8 en 2017, según la OMS).

En la actualidad, el 17% de la población tiene más de 80 años y un 5% más de 100. Son cifras impensables hace apenas unas décadas y son datos que obligan a redefinir ciertos conceptos que dábamos por hecho. Según nuestro experto, Massimo Livi-Bacci, hasta ahora las sociedades se han basado en asignar distintos papeles inamovibles a cada grupo de edad. Se estipulaba que la educación se concentraba en la infancia y la juventud y éste es un concepto que está cambiando a pasos agigantados. De hecho, se habla ya del lifelong learning o educación permanente. “Los conocimientos se renuevan y actualizan a tal velocidad que nunca podemos dejar de aprender”, señala Livi-Bacci, quien apunta a una realidad reconocida por todos: se está rompiendo con la rigidez de los papeles que la sociedad asigna a cada edad.

No es el único cambio que viene aparejado al aumento de la esperanza de vida. Lo lógico sería pensar que, si ésta llega a los 100 años, se amplíe la vida laboral y la jubilación actual, establecida en muchos países antes de los 70 años, se retrase al menos hasta los 75. Sin embargo, no será éste un proceso fácil ni automático.

Si nos hacemos la pregunta de si la salud en 2030 será mejor que en la actualidad -aunque sólo nos separan 10 años- la respuesta es un enigma. Aunque las señales parecen apuntar a que será mejor, el World Alzheimer Report 2015 señala que entre 2015 y 2050 los casos de la enfermedad se incrementarán un 56% en los países más ricos y un 239% en los más pobres. Algunos de los participantes en el Future Trends Forum sobre Longevidad creen que esta disparidad en torno a esta dolencia será similar en otros aspectos de la salud y que el mundo estará dividido en dos, el de la sociedad privilegiada que tiene acceso al cuidado sanitario y el de la que no lo tiene. Esta división hace difícil predecir de forma global cómo será la salud en 2030 y también si la tecnología beneficiará este aspecto de la sociedad de forma global.

Sí parece claro que la esperanza de vida no puede variar considerablemente de aquí a 2030 de forma generalizada, pero sí lo hará en algunos países donde hoy es más baja.

Implicaciones de una mayor longevidad: