La economía de la longevidad: empoderar a los mayores de 50

La economía de la longevidad: empoderar a los mayores de 50

Parece claro que en la sociedad actual la discriminación por edad es un hecho. Además, éste se traduce en una propia auto discriminación, dando lugar a una situación en la que las propias personas mayores se retiran voluntariamente de todos los aspectos de la vida, sobre todo del social y del económico.

En una futura sociedad donde la longevidad sea la norma, es importante que los ciudadanos senior sean conscientes de su papel y de su fuerza, tanto para su propia generación como para las inmediatamente anterior y posterior. Y ya existen diversas entidades involucradas en lograr este cambio de mentalidad.

Quizás el ejemplo paradigmático sea la Asociación Estadounidense de Personas Jubiladas (AARP), una entidad sin ánimo de lucro dedicada específicamente a empoderar a las personas mayores. Según su exvicepresidente senior en Innovación del Mercado, y experto del FTF, Jody Holtzman -ocupó el cargo hasta finales de 2017-, para transformar la cultura del envejecimiento, “cambiar el discurso es la clave”. La situación actual es desoladora en este sentido, ya que el discurso económico predominante parte de la premisa de que no se puede permitir un mundo con tantas personas mayores como las que vienen. Esta imagen cambiaría drásticamente si se deja de ver este aumento de la longevidad como un coste -en realidad, solo supone eso para el Gobierno- y pasa a verse como una oportunidad.

 

 

 

El informe “Economía de la longevidad”, realizado conjuntamente entre la consultora Oxford Economics y la AARP, analizó cómo sería una macroeconomía independiente basada sólo en el gasto de los consumidores estadounidenses mayores de 50 años. Sus resultados pusieron de manifiesto lo mucho de oportunidad, más que de carga, que tiene este mercado. El producto interior bruto (PIB) de la economía de longevidad de EEUU ascendería a 7,6 billones de dólares, lo que lo convertiría en la tercera mayor economía del mundo, después de EEUU y China.

 

Del mismo documento, se infiere otro dato: que el 35% de la población estadounidense (los mayores de 50 años) representa el 53% del gasto en consumo y el 43% del PIB total del país.

Un análisis de esta bautizada como economía de la longevidad sirve para derribar muchos mitos:

- Como demuestran análisis de entidades como la Fundación Kauffman, la tasa de creación de empresas por parte de personas de entre 50 y 70 años casi duplica la tasa que tienen personas con entre 20 y 30 años.

- También la mayoría de las patentes tienen como titular a personas que pasan de las cinco décadas de vida.

- Aunque se asume que tecnología y envejecimiento son dos conceptos antagónicos, la realidad es que una gran mayoría de estadounidenses mayores de 50 años tiene presencia online. Por esta razón, el mundo de los negocios debería preguntarse cuál es su estrategia para los mayores de 50 años, buscar oportunidades para un mercado ya existente pero no del todo explotado.

 

La AARP organiza anualmente el premio Innovator in Aging, que busca impulsar el desarrollo de nuevas tecnologías que mejore la vida de esta población.

Ya hay casos de compañías pequeñas que han triunfado por focalizarse en el cuidado de los mayores. Carelinx, Honor y Vesta Healthcare han irrumpido con fuerza en el mercado de los servicios de asistencia doméstica, facturando más de 125 millones de dólares y empezando incluso a aliarse con aseguradoras de salud. Son empresas que aspiran a profesionalizar el oficio de cuidador, ofreciendo a sus cuidadores un sueldo un 25% más alto de lo habitual, algo que no sólo beneficia al empleado sino también a los más mayores y sus familias, que ven así cómo se reduce la rotación.

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