De los 20 a los 35 años

Ante la perspectiva de convertirse en los Matusalén del futuro, los más jóvenes tienen muchas necesidades, que quieren sean cubiertas y que implican deberes para el resto de la sociedad. En un principio, se abre un campo muy interesante para las personas de esta edad, como una importante oportunidad laboral para cuidar de sus mayores y hacerlo de forma remunerada, de manera que se acabaría con dos problemas de golpe: la inestabilidad laboral y la falta de cuidadores.  En este ámbito, existe una brecha de género: en pleno siglo XXI, este tipo de trabajos se asocian a la mujer y es algo que debería cambiar en esta generación para enfrentar el mundo longevo que se nos avecina.

Para atender a su propia senectud, los jóvenes de hoy se enfrentan a un problema económico serio: trabajos peor pagados, más inestables, viviendas más caras y, en los países donde la educación no está cubierta por los gobiernos, el inicio de la vida laboral con la deuda que han tenido que adquirir para estudiar su carrera universitaria.

La oferta de oportunidades para el ahorro, productos financieros con este fin dirigidos específicamente a su grupo de edad es algo que el sector financiero podría hacer por ellos.

Las Administraciones Públicas podrían tomar medidas para paliar el desencanto con el futuro de los más jóvenes y la redistribución de impuestos es algo que se ha de poner sobre la mesa, con la educación y la salud como máxima prioridad de su destino.

Oportunidades por edades: