Formación

Formación

Actualmente existen, al menos en España, las llamadas universidades de mayores. Todas tienen algo en común; no imparten formación reglada y son sólo para este colectivo. Este paradigma ha de cambiar.

Los compartimentos estancos asociados a la edad tienen que acabar, porque en una sociedad en la que se vive más, va a dar tiempo a reinventarse, sobre todo en el aspecto laboral. Y eso va a requerir de un cambio de habilidades, que no vienen de serie. Por esta razón, la formación va a tener que ser continua y no estar asociada ni a un determinado momento vital ni a una edad concreta.

Hay una tarea a destacar: la de crear un sentimiento de urgencia de esta necesidad de aprendizaje continuo; que no se vea como algo opcional sino como indispensable.

En el mundo que nos viene, la educación no será sólo la universitaria. Las empresas tendrán que prestar especial atención para que sus empleados no se estanquen y aprendan cada vez más habilidades nuevas y cada vez hasta más tarde.

Pero incluso en la educación reglada tendrá que cambiar la tendencia vista hasta ahora. Si puede que transcurran 80 o 100 años desde que se acaba la universidad hasta que termina la vida laboral -algo no descartable en este momento-, es posible que se quiera estudiar una segunda carrera a la mitad de la vida o cursar un máster cuando se ha llegado al top en la carrera profesional.

También los mayores tendrán que ser capaces de formar a los más jóvenes y viceversa, ya que la convivencia intergeneracional va a tener que ser la norma en un mundo más envejecido.

Tareas ante una mayor longevidad: