Política

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Por mucho que la esperanza de vida esté aumentando de forma global, ni los desafíos que plantea ni sus soluciones van a afectar igual a las distintas clases socioeconómicas.

La política va a desempeñar un papel muy importante a la hora de acabar con las desigualdades en un hipotético cumplimiento de las tareas propuestas para mejorar un mundo envejecido.

La política también tendrá que asegurarse de establecer una legislación que permita asegurar un estado del bienestar longevo. Para ello, los gobernantes deberán empezar ya a trasladar las buenas ideas que se formulan desde distintos sectores en acciones con un impacto directo en la población. El papel de la política en este sentido tendrá que dejar de ser cortoplacista, ya que los ciudadanos van a tener mucho más tiempo para aplaudir o rechazar los aciertos y errores de sus gobernantes.

Escuchar esas ideas no será una tarea individual ni que pueda limitarse al país en el que se gobierna. Entre las tareas pendientes, destaca crear una especie de “banco global” de propuestas que recoja las mejores de unos y otros países.

La estadística habrá de cobrar todavía más importancia de la que tiene, ya que los datos van a ser más necesarios que nunca para implementar políticas eficientes y sostenibles en el tiempo.

Si en algo va a tener que mejorar y cambiar la política actual es en la comunicación. Las personas que van a aumentar su esperanza de vida tendrán que ser conscientes de lo que les espera, y serlo a tiempo de tomar las mejores decisiones. La economía conductual pasará de ser una disciplina más a ser una de las patas más importantes de una buena legislación. La política va a ser clave a la hora de poner la longevidad en el centro del debate haciendo, por ejemplo, que las distintas agencias gubernamentales trabajen en este campo.

Porque economía y política tendrán que estar más unidas que nunca en este nuevo escenario. Por ejemplo, la legislación laboral ha de ser lo suficientemente flexible para que se permitan soluciones que faciliten una mayor vida laboral, y también la política impositiva habrá de cambiar. De un escenario en el que se da por hecho que se establecen impuestos para financiar la longevidad, es posible que haya que pasar a otro donde se fomente una autofinanciación a lo largo de toda la vida.

La tarea pendiente más importante de la política es que el Gobierno sirva de catalizador para todas las soluciones innovadoras propuestas en los distintos sectores.

Tareas ante una mayor longevidad: