Psicología

Psicología

Cambiar los estereotipos asociados a la edad es una de las mayores tareas que tenemos por delante y afecta a todos los grupos poblacionales. Se trata de evitar la discriminación por edad o edadismo de los más jóvenes, y luchar contra la asunción por parte de los más mayores de que la vida se ha acabado, de que hay que resignarse o incluso encerrarse y esperar a que llegue la muerte y, con suerte, no se causen muchas molestias al entorno mientras ésta se espera.

Como individuos, uno se puede preparar mejor para ser centenario. En primer lugar, porque se puede buscar más información para mantener a raya ese concepto de edad roja, en el que se une la longevidad con la mala salud. Desde que se es joven, las personas pueden educarse en salud, aprender a prevenir comportamientos que les harán tener una peor vejez y, sobre todo, ponerlo en práctica.

La persona mayor no sólo puede seguir siendo ambiciosa, sino que debe aspirar a seguir siéndolo. Tener más edad suele implicar poseer más conocimientos y eso sólo significa que su contribución a la sociedad es más necesaria que nunca, por lo que no hay que verse como una carga sino todo lo contrario.

Quizás hay que echar la vista a tiempos pasados o a otras sociedades y recordar el papel fundamental que tradicionalmente tenían los ancianos, algo que se ha ido desvaneciendo con el tiempo. Una de las grandes tareas que tenemos por delante es que se vea el envejecimiento como una oportunidad y no como una consecuencia inevitable de vivir.

Tareas ante una mayor longevidad: