¿Qué es la agricultura celular?

 

La agricultura celular es la generación de tejidos animales a partir del cultivo y desarrollo de células, destinados a la alimentación humana sin la cría ni el sacrificio de ningún animal. Se utilizan las mismas técnicas de laboratorio que actualmente se utilizan para crear órganos artificiales para su trasplante a partir de células madre.

New Harvest, referencia en este campo, desarrolla una investigación abierta, pública y colaborativa que buscar reinventar la forma en la que se fabrican productos animales, sin animales.

Su visión se basa en una investigación en agricultura celular accesible y pública sobre la que se pueda construir una “bioeconomía post-animal”.

Diseñan nuevos tipos de cultivos altamente productivos que alimentan más, requieran cada vez menos agua y una menor utilización de fertilizantes y pesticidas. Pero van más allá, con nuevos alimentos sucedáneos basados en proteínas vegetales que tratan de suplir a la carne.

Cada año se celebra una conferencia en el Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), para abordar las oportunidades y los retos que rodean al estado actual de la investigación en el campo emergente de la agricultura celular, su aplicación comercial y tecnológica, y la forma en la que esta innovadora tecnología alimentaria podría comunicarse a los consumidores.

En esta conferencia han participado en sus pasadas ediciones tanto Lou Cooperhouse, Presidente y CEO de BlueNalu y pionero en agricultura celular, como Mark Post, CSO de Mosa Meat, conocido por desarrollar en 2013 la “primera hamburguesa de laboratorio”, expertos de alto nivel que han participado en el FTF de la Fundación Innovación Bankinter.

Los científicos aseguran que no son productos genéticamente modificados, sino alimentos que se obtienen en el laboratorio, después de complejos procesos tecnológicos con células que provienen de los propios animales originales. Entre sus potenciales beneficios, además de reducir los costes económicos y medioambientales, está mejorar el sabor, aspecto, incluso incrementar el valor nutricional, pero siempre siendo fieles al producto original.

Bill Gates y Richard Branson han decidido invertir en este nuevo sector a través de Memphis Meats, que ya ha producido las primeras albóndigas y carne de pollo y pato a partir de células animales.

BlueNalu es una startup dedicada a desarrollar tecnología para producir “pescado limpio”, a partir de células de animales marinos. Tienen una misión clara, en palabras del propio Lou: ser líderes mundiales en el campo de la “acuicultura celular”, proporcionándole a los consumidores productos del mar de gran sabor que:

  • Sean saludables para las personas
  • Respeten la vida marina
  • Sean sostenibles para el planeta

 

 

“Estamos creando productos del mar directamente a partir de células de pescado, que serán de gran sabor, confianza, seguros, libres de mercurio y de contaminantes medioambientales” asegura Cooperhouse. 

El reto de BlueNalu, a nivel científico, consiste en tomar algunas células miosatélites (encargadas de generar nuevo tejido muscular) del músculo de un animal, en este caso de un pez, para “cultivarlas” en el laboratorio y en base a ellas, desarrollar un nuevo producto. 

En Diciembre de 2019, Blue Nalu realizó la primera demostración culinaria de un pescado de músculo entero. La aceptación por parte de consumidores y chefs fue muy buena, siendo el punto de partida para los proyectos que están desarrollando en 2020. 

¿Alimentará la carne de laboratorio la creciente demanda mundial de esta proteína? 

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la carne tradicional es el alimento menos eficiente para la humanidad. Un 40% de los alimentos que se cultivan en el planeta se destinan al sustento de la ganadería, y las previsiones auguran que esa cifra podría alcanzar el 60% en las próximas dos décadas, si continúa la creciente demanda de carne. Además, su producción genera una alta emisión de gases de efecto invernadero: entre el 16 y el 20 % del total de estos gases proviene de la producción ganadera. 

Muchos consumidores ya están reduciendo su consumo de carne tradicional al ser más conscientes de su impacto en el medio ambiente o sobre el bienestar animal. 

Si pensamos en sustituir la producción de carne de vacuno, quizás nos venga a la cabeza algún titular de la prensa en 2013, del tipo “la primera hamburguesa fabricada en el laboratorio”, protagonizado por Mark Post, que junto a su equipo de carne cultivada de la Universidad de Maastrich, durante cinco años trabajaron en investigación y desarrollo hasta llegar a producir la famosa hamburguesa no cultivada. 

Por cada 100 gramos de carne, se necesita más de 1kilogramos de calorías a base de plantas para alimentar a la vaca; un sistema muy ineficiente, con mucho desperdicio 

¿Cómo funciona el proceso de fabricación de carne en laboratorio? 

Cada músculo de cada animal tiene células madre, dedicadas a regenerar los tejidos. Cuando un músculo se daña, estas células se multiplican y empiezan a formar tejido muscular nuevo. Este proceso de regeneración de las células lo pueden ejecutar de forma endógena (interior del animal) o exógena (fuera de su cuerpo). 

Para la fabricación de carne en laboratorio se necesitan pequeñas muestras de músculo de la vaca, del cual se extraen las células madre, que se dejan proliferar en el laboratorio hasta tres semanas, generando 10.000 fibras musculares para producir miles de kilos de carne. De una sola muestra de tejido, que puede ser de medio gramo, podemos obtener alrededor de 80 mil hamburguesas. 

En términos de seguridad alimentaria, está tecnología, aunque aún es muy compleja y costosa, puede ser una solución al reto de alimentar a 10 mil millones de personas con una necesidad muy grande de proteína de origen animal. 

La agricultura celular conlleva una tecnología muy compleja, pero se está avanzando rápido y tan sólo estamos a un par de años de la comercialización de este tipo de alimentos que, según Post, genera un 96% menos de emisiones de gases de efecto invernadero, utiliza un 99% menos tierra y un 96% menos agua que la carne de ganado, ayudando a proteger nuestro planeta del cambio climático, la deforestación y la pérdida de biodiversidad. 

Su avance también dependerá de la capacidad para superar algunos retos: 

  • Economías de escala, aumentando la producción, optimizando el coste-beneficio de fabricar una hamburguesa cultivada. Actualmente la producción de una hamburguesa de laboratorio supone unos 8 euros, el objetivo es llegar a ½ euro para que sea rentable. 
  • Grandes inversiones para el desarrollo de las plantas de producción: el alto grado de tecnología que se requiere para la producción de este tipo de alimentos, obliga a sus promotores a disponer una gran cantidad de capital para la creación de las fábricas y hacer realidad los proyectos. 
  • Necesidad de un marco regulatorio actualizado, que garantice la seguridad de este tipo de alimentos, ya que se trata de un producto alimenticio nuevo tanto en Europa como en Estados Unidos. 

Actualmente hay alrededor de medio centenar de empresas en todo el mundo que están trabajando con esta tecnología. Silicon Valley, Israel, Europa, es donde más se concentran. En el 2040, la mayor parte de la producción de carne no procederá de la ganadería tradicional 

 

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