Innovación

Innovación tecnológica, un agente crucial para una sociedad longeva

Innovación tecnológica, un agente crucial para una sociedad longeva

El desarrollo científico ha facilitado que el ser humano sea cada vez más longevo, pero esto supone un desafío contra el que combate la innovación tecnológica.

La ciencia nos ha dado años. Las vacunas, los antibióticos y los antivirales, entre otros muchos avances de la medicina, han puesto freno a buena parte de las enfermedades que, en épocas anteriores, suponían una amenaza directa a la vida de cualquier ser humano. 

Ahora podemos envejecer, y lo hacemos durante décadas. La esperanza de vida se ha doblado en dos siglos y continúa creciendo año tras año. Las consecuencias de esta tendencia trascienden lo puramente personal. Incluso ha cambiado el momento en el que nos empezamos a considerar viejos. No solo vivimos más, sino que lo hacemos con mejor calidad de vida, más sanos y más activos. 

Vivir más, consumir más

En un contexto socioeconómico, esto se traduce en que podemos trabajar más años y jubilarnos más tarde, o en que requerimos cuidados y atención médica durante más tiempo. Pero también significa que hay un nuevo grupo de consumidores que requiere productos y servicios adaptados a sus necesidades.

El análisis de Oxford Economics sobre la «economía de la longevidad» apunta a que solo en Estados Unidos, el mercado destinado a satisfacer las necesidades del público que supera los 50 años está en torno a los 7,1 billones de dólares. Es la denominada economía plateada, que se alza hasta los 15 billones de dólares si la valoramos a nivel global. 

Estos datos continuarán creciendo de forma paralela al aumento de la población que está por encima de los 60 años. Las proyecciones apuntan a que en el año 2050, habrá 2.100 millones de personas que superen esa edad, lo que nos da idea de la envergadura del mercado que generarán como consumidores.

Lori Bitter, experta de la Fundación Innovación Bankinter y participante del Future Trends Forum en torno a la longevidad, se dedica a investigar a este nuevo grupo de consumidores, cuál es su proceso de toma de decisiones y qué oportunidades de negocio pueden encontrar las empresas si lo incorporan como público objetivo. Bitter considera que el sector que mejor puede aprovechar esta evolución demográfica es el sanitario, al «estar intrínsecamente ligado a cuánto va a vivir la gente». Pero no es el único.

Para Stephen Johnston, otro de los expertos de la Fundación y CEO de Aging 2.0, una red de profesionales de la innovación centrada en la tercera edad, hay otros aspectos de igual importancia que el sanitario. Desde la movilidad y la capacidad de movimiento hasta la participación social, pasando por la industria del cuidado y también por la perspectiva del cuidado familiar, hay una miríada de posibilidades que pueden suponer un punto de partida para abordar los principales desafíos que hay cuando hablamos de envejecimiento.

Robótica y longevidad

Si la tecnología está implicada en casi cualquier iniciativa relacionada con la innovación, tiene incluso más sentido en productos y servicios que tienen como objetivo un público que puede necesitar de asistencia para sus tareas diarias. 

La tecnología, según Dor Skuler, CEO de Intuition Robotics y experto de la Fundación Innovación Bankinter, «puede y debe desempeñar un papel clave». Sin embargo, apunta Skuler, la adaptación de los mayores a las soluciones tecnológicas no siempre es un proceso fluido y asequible para ellos. Nos encontramos en un momento en el que las empresas, especialmente las tecnológicas, deben ajustar su enfoque para poder aprovechar el potencial de esta población como grupo de consumo. El éxito depende, en buena medida, de que la coloquen en el centro de la experiencia del usuario y que la diseñen pensando en facilitarla en vez de generar obstáculos.

Con un 90% de nuestros mayores prefiriendo envejecer en casa antes de ir a una residencia u hogar tutelado, los esfuerzos deben dedicarse a que la tecnología los empodere y contribuya a que puedan disfrutar de su autonomía e independencia. Esta es una máxima que encontramos en buena parte de los proyectos de innovación que están teniendo éxito en los últimos años.

Intuition Robotics es otro caso de cómo mejorar la autonomía de los mayores empleando tecnologías de última generación. ElliQ es un asistente social que hibrida robótica e inteligencia artificial para ayudar a sus usuarios a conectarse con su familia de forma sencilla y a disfrutar de todo tipo de contenidos digitales sin las habituales barreras de acceso. Además, hace sugerencias sobre actividad física y recuerda si es la hora de tomar un medicamento, entre otras funciones de utilidad para este público.

Salud en la tercera edad

Otro ejemplo es el proyecto Aquatime, financiado por la Unión Europea, y en el que participa la fundación extremeña Fundesalud.
 
Un 20% de los extremeños tiene más de 65 años y la dispersión de la población dificulta dar servicios a menos que se utilicen las nuevas tecnologías. “El proyecto aborda el problema de la deshidratación, que es importante sobre todo para gente con un deteorioro congnitivo leve o moderado, ya que puede derivar en problemas hospitalarios que suponen luego costes para el individuo y la sociedad”, explica Jonathan Gómez, jefe del área de coordinación científica de Fundesalud. 

El pasado año, su equipo se encargó de testear este vaso inteligente que emite señales lumínicas y sonoras para recordar al usuario que debe beber, monitoriza vía móvil los datos de ingesta y envía alertas a su médico o cuidador desde la plataforma cuando detecta que no es la adecuada. “Tanto los usuarios, como su médico y sus familiares vieron beneficios al dispositivo”, señala Gómez sobre Aquatime, que ha pasado ya a fase comercial de la mano de una empresa noruega. En septiembre, Fundesalud ampliará la muestra con un estudio en una residencia para personas con demencia leve o moderada. 

La tecnología, incide Gómez, nos permite “ser más eficientes, más rápidos y prevenir posibles problemas de mayor calado”.

Salud, movilidad, cuidados o alimentación son solo algunos de los campos en los que estamos viendo una mayor actividad dentro del campo de la innovación para la tercera edad, pero las posibilidades son infinitas. Algunas pasan por la adaptación a este público de productos y servicios con los que ya contamos; otras, por generar nuevas iniciativas que contribuyan a mantener y mejorar su calidad de vida. 

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