Informática en la nube

Informática en la nube, es cuestión de acelerar procesos corporativos
08 Nov 2016

La informática en la nube hace referencia al paradigma según el cual las funciones informáticas, el almacenamiento de documentos, las aplicaciones de software y partes o la totalidad de los centros de datos se ubican y mantienen en las instalaciones de un proveedor externo. Las empresas usan la nube para desarrollar aplicaciones más rápido, o eliminar la necesidad de mantener, actualizar y desarrollar aplicaciones. Además, las empresas podrían usar la nube para reducir significativamente el tamaño de sus centros de datos. Las start-ups y las pequeñas empresas a menudo los eliminan de raíz y funcionan exclusivamente con servicios en la nube.

Usar un servicio como Amazon Web Services o Google Apps (ofrecidos por Amazon y Google, respectivamente) para la informática y para archivar datos, ahorra costes para las startups y reduce los riesgos financieros. Conforme la empresa crece, no crecerá más que el hardware que compró en la primera etapa. Y al revés, si la empresa se va a pique o el negocio está de capa caída, no tiene una inversión en hardware y software con un valor de reventa bajo ni tampoco algo que pudiera ser demasiado complicado dadas unas necesidades cambiantes. También es útil para dar apoyo a la informática de empresas adquiridas, y para prepararse para subidas altas y puntuales en el uso.

En un principio, las grandes empresas se interesaron por la nube porque se percibía que el coste podría ser menor que contratar más personal y comprar y mantener el equipo de hardware y software para las aplicaciones nuevas. No hay que invertir capital en la nube. Las empresas pagan por el uso que se hace por persona, igual que cuando se alquila un coche.

Los ahorros en costes no siempre son la principal ventaja o estímulo para usar la nube. El gasto en capital y personal son menores con la informática en la nube, pero los costes por uso mensual acaban compensando estos ahorros, así que las empresas no ahorran en servicios de tecnología en general. Las tarifas por el uso que hagan los empleados de la informática y el acceso a los datos adicional podría eliminar los ahorros esperados, dado que los empleados usan más recursos de lo inicialmente previsto.

Empresas grandes y pequeñas quieren usar la nube para centrar su atención y activos en la actividad real del negocio. Podrían plantearse algunas aplicaciones de software como servicios básicos que es mejor que gestione un experto en tecnología en las empresas correspondientes. Por ejemplo, podrían usar la aplicación de Office basada en la nube de Microsoft Azure para procesar texto, colaborar, hacer presentaciones y hojas de cálculo de tal forma que no haya que gestionar y pasar a las versiones nuevas de las aplicaciones. Con estas aplicaciones en la nube, la responsabilidad de la mejora de versión recae en los centros de datos de Microsoft.

*Annabel Dodd es la autora de The Essential Guide to Telecommunications, y experta de la Fundación Innovación Bankinter.

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