Resumen generado por IA
Las tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y el big data están transformando el mundo del arte, no solo en la creatividad, sino también en la gestión de los espacios culturales. Un ejemplo destacado es el proyecto ShareArt en Italia, desarrollado por la ENEA y el Istituzione Bologna Musei, que utiliza 14 dispositivos con cámaras para recopilar datos sobre el comportamiento de los visitantes en museos. Este sistema mide el tiempo que los usuarios dedican a cada obra, su distancia, dirección de la mirada y expresiones faciales, con el fin de interpretar esta información para mejorar el diseño de exposiciones y la experiencia del público.
En España, el Museo del Prado también aprovecha estas tecnologías. Ha implementado una Puerta Digital en colaboración con Telefónica que facilita la compra y gestión de entradas mediante códigos QR, permitiendo anticipar la afluencia de visitantes y optimizar recursos. Además, desde 2013 colabora con Samsung para crear herramientas digitales que acercan el arte a nuevos públicos, como una app oficial multilingüe y la integración con el asistente de inteligencia artificial Bixby, que ofrece información personalizada y rutas dentro del museo. Estas iniciativas evidencian cómo la inteligencia artificial y el big data están revolucionando la interacción y gestión de los espacios culturales, mejorando la experiencia de los visitantes y la eficiencia operativa.
Cuando hablamos de creación artística e inteligencia artificial no solo hablamos de arte digital, sino también de cómo mejorar la experiencia de los visitantes y optimizar su gestión.
Las últimas tecnologías, la inteligencia artificial y la utilidad del big data ofrecen al arte un mundo de posibilidades en lo creativo, pero también en lo que se refiere a la gestión. Un ejemplo es la iniciativa puesta en marcha hace unas semanas en Italia por la ENEA, la Agencia Nacional de Nuevas Tecnologías, Energía y Desarrollo Económico Sostenible del país. En colaboración con el Istituzione Bologna Musei, ha desarrollado un sistema para calcular cuánto tiempo dedican los visitantes a cada obra de arte y cuáles son las que más llaman su atención.
El proyecto ShareArt consta de 14 dispositivos (a la vista, simples cámaras) situados junto a los paneles informativos de varias piezas que recaban información sobre el comportamiento de los usuarios del museo. Cuántos minutos pasan frente a una pintura o escultura, a qué distancia de la obra se sitúan, dónde dirigen su mirada o cuáles son sus expresiones faciales al contemplarla son algunos de los datos que recopila este sistema.
Como suele ocurrir en el complejo universo de la utilidad del big data, recoger la información es solo el primer (y, a veces, más sencillo) paso. La siguiente fase pasa por traducir esos datos en información interpretable. En el caso de este proyecto de la ENEA y el Istituzione Bologna Musei, el objetivo no es, simplemente, saber qué obras conquistan a los visitantes, sino utilizar esa información para diseñar las exposiciones, mejorar la exhibición de las piezas y el tránsito de los usuarios.
El Museo del Prado y la IA
Si bien Italia es un país con una riqueza patrimonial indiscutible, no es el único que apuesta por el big data y la inteligencia artificial en sus espacios culturales. En España, el Museo del Prado, buque insignia de la flota museística del país, hace lo propio con diversas iniciativas.
Recientemente, sumó a las icónicas puertas de Goya, Velázquez y Murillo una Puerta Digital, desarrollada en colaboración con Telefónica. Se trata, a nivel usuario, de una nueva herramienta para comprar las entradas (también de actividades paralelas y conferencias) de manera sencilla, rápida, sin gastos de envío y con la opción de cambiar la fecha y hora tras la adquisición.
Pero es más que un simple sistema de venta de entradas. No solo permite que los visitantes accedan directamente a través de un código QR generado y almacenado en su dispositivo móvil, sino que ayuda al Museo del Prado a “implantar una serie de mecanismos de planificación para anticipar las necesidades en materia de público que tiene cada día”, como explicaron ambas entidades.
Es decir, el museo, que recibe anualmente tres millones de visitantes y genera 20 millones de euros en venta de entradas, puede así optimizar sus recursos humanos y materiales, saber con antelación el volumen de visitas que recibirá y adecuar su oferta y servicios a ese público.
Además, la pinacoteca madrileña colabora desde el año 2013 con la tecnológica Samsung para desarrollar diversas iniciativas digitales que conectan el arte y la cultura con nuevos públicos y lenguajes. El pasado mes de julio lanzó su nueva app y guía oficial, disponible en nueve idiomas y con contenido didáctico y adicional por cada obra y artista. En 2019, el Museo del Prado se integró en Bixby, el asistente de inteligencia artificial de Samsung, lo que permitió a los usuarios consultar de forma rápida desde su dispositivo cuestiones básicas como horarios y tarifas, pero también tener acceso a itinerarios personalizados por el complejo según su tiempo disponible.