Semiconductores en la era del crecimiento exponencial: IA, geopolítica y el reto europeo

Resumen generado por IA

La economía digital depende fundamentalmente de los semiconductores, que sustentan tecnologías críticas como la inteligencia artificial (IA), el cloud, vehículos eléctricos y la transición energética. La industria de semiconductores atraviesa un periodo de crecimiento sin precedentes, impulsado por olas tecnológicas como el Internet de las Cosas, la adopción masiva de IA y la emergente computación cuántica. Según Ajit Manocha, presidente de SEMI, el mercado real del sector está subestimado, ya que muchas empresas desarrollan chips para uso interno que no se reflejan en las estadísticas oficiales, elevando el valor económico efectivo del sector cercano al billón de dólares, con previsiones de alcanzar 1,6 billones en 2030.

El desarrollo y fabricación de chips avanzados implica una elevada complejidad tecnológica y financiera, concentrándose en pocas empresas capaces de fabricar a escala nodos de 2 nanómetros o inferiores. La Ley de Moore entra en una nueva fase, Moore’s Law 2.0, basada en nuevas arquitecturas, empaquetado avanzado, integración heterogénea e innovación en materiales. Paralelamente, las tensiones geopolíticas y la concentración de la cadena de suministro plantean retos estratégicos para Europa, que debe fortalecer su capacidad industrial para asegurar su autonomía tecnológica. En conjunto, la industria de semiconductores se consolida como motor clave de prosperidad, innovación y competitividad global.

Ajit Manocha, Presidente y CEO de SEMI, analiza el crecimiento exponencial del semiconductor: IA, foundries, geopolítica y los desafíos estratégicos para Europa.

La economía digital se apoya en una base física muy concreta: los semiconductores. Chips avanzados sostienen la inteligencia artificial, el cloud, los vehículos eléctricos, los centros de datos o la transición energética. En paralelo, esta industria vive una combinación especialmente intensa de crecimiento acelerado, presión geopolítica y desafíos industriales estructurales.

Este artículo abre una nueva serie dedicada a las ponencias de expertos del Future Trends Forum (FTF) sobre Semiconductores. Una serie orientada a analizar las fuerzas de fondo que están redefiniendo un sector crítico para la competitividad global y, de forma muy directa, para el posicionamiento estratégico de Europa.

El punto de partida es la visión de Ajit Manocha, Presidente y CEO de SEMI, la principal asociación internacional del sector. Su mensaje es claro desde el inicio: la industria del semiconductor ha entrado en una fase de crecimiento y transformación sin precedentes en su historia reciente.

El Future Trends Forum: entender las dinámicas que construyen el futuro

Desde hace más de una década, el Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter reúne a expertos internacionales, líderes empresariales, tecnólogos y académicos para analizar las grandes transformaciones tecnológicas, económicas y sociales que marcarán la próxima década.

El enfoque del FTF se centra en identificar dinámicas estructurales, más allá del corto plazo, con el objetivo de aportar criterio estratégico a empresas, instituciones y responsables de políticas públicas. Sus informes se han consolidado como referencias en ámbitos como la inteligencia artificial, la computación cuántica, el agua o, ahora, los semiconductores, un sector que ha pasado a ocupar un lugar central en la agenda económica y geopolítica global.

El tamaño real del mercado: previsiones y facturación efectiva

Uno de los primeros puntos que plantea Ajit Manocha es la diferencia entre las previsiones de crecimiento de la industria y su dimensión económica real ya alcanzada.

Las estimaciones más citadas sitúan el mercado global del semiconductor en torno a 1,3 billones de dólares en 2030, partiendo de una facturación actual cercana a los 600.000 millones de dólares. Manocha considera que estas cifras infravaloran de forma sistemática el tamaño real del sector y apunta a un escenario más ambicioso, con una industria que podría alcanzar los 1,6 billones de dólares a final de la década.

La clave está en qué se mide. Las estadísticas tradicionales recogen únicamente los chips vendidos en el mercado, pero dejan fuera un fenómeno cada vez más relevante: los semiconductores diseñados para uso interno por grandes compañías tecnológicas. Empresas como Google, Apple o Meta desarrollan chips avanzados que no se comercializan, pero que generan valor económico directo y sostienen infraestructuras críticas de inteligencia artificial y computación a gran escala.

Según Manocha, este segmento representa más de 300.000 millones de dólares anuales que no aparecen en las cifras oficiales. Si se incorporan estos desarrollos de uso propio, la industria se sitúa ya cerca del billón de dólares de actividad económica efectiva, muy por encima de la facturación que reflejan las estadísticas convencionales.

Este punto de partida refuerza la solidez de las previsiones de crecimiento para los próximos años y ayuda a entender por qué el semiconductor se ha convertido en una de las industrias con mayor impacto económico y estratégico a escala global.

Una industria marcada por el crecimiento exponencial

Tras más de 45 años de trayectoria en el sector, Ajit Manocha subraya dos conceptos que definen el momento actual: exponencial y sin precedentes. La industria ha dejado atrás una evolución incremental para entrar en una fase de aceleración impulsada por varias olas tecnológicas consecutivas.

La primera fue el Internet de las Cosas (IoT), que comenzó a desplegarse a principios de siglo y ha conectado a cerca del 80% de la población mundial. El smartphone se ha convertido en el centro de control de la vida cotidiana, desde el hogar hasta el trabajo o la movilidad.

A esta ola se ha sumado con fuerza la inteligencia artificial. Aunque la IA lleva décadas desarrollándose a nivel conceptual, su adopción masiva ha llegado con la disponibilidad de hardware avanzado: GPUs y CPUs fabricadas en nodos de 5 nanómetros y por debajo, capaces de entrenar y ejecutar modelos complejos a gran escala.

Según Manocha, el desarrollo actual de la IA representa solo una fase inicial. El potencial de crecimiento continúa siendo elevado, tanto en volumen de chips como en complejidad tecnológica.

La siguiente ola: cuántica y semiconductores avanzados

La secuencia de crecimiento es clara. Tras la conectividad y la inteligencia artificial, la computación cuántica aparece como la siguiente gran ola tecnológica. Manocha sitúa la próxima década como un periodo clave para su despliegue progresivo, con un impacto directo en la demanda de semiconductores especializados.

Este encadenamiento de tecnologías explica por qué el crecimiento del sector se sostiene más allá de los ciclos económicos. Incluso en un contexto de ajustes de mercado o tensiones geopolíticas, la tendencia estructural apunta a una expansión continuada de la industria.

Chips de IA y el protagonismo de las foundries

Un dato resume bien el momento actual: el 50% de los chips que se fabrican hoy incorporan capacidades de inteligencia artificial. La IA ha dejado de ser un nicho para convertirse en un componente transversal, integrado en todo tipo de dispositivos y sistemas.

Este contexto de crecimiento acelerado está reforzando claramente el modelo de foundry. Manocha subraya que el desarrollo y fabricación de chips avanzados exige una combinación muy exigente de capital, escala industrial y capacidades tecnológicas, hasta el punto de que muy pocas compañías pueden asumir ese esfuerzo de forma sostenida. Invertir miles de millones de dólares en nuevas fábricas y procesos se ha convertido en una barrera de entrada estructural para la industria.

En la frontera más avanzada de la tecnología, Manocha identifica únicamente a dos, como mucho tres actores, capaces hoy de suministrar chips punteros de forma consistente: TSMC, Samsung Electronics e Intel, esta última inmersa en un proceso de recuperación y transformación industrial. El resto de fabricantes, explica, avanzan y acabarán cerrando parte de la brecha, pero el recorrido es complejo y exige tiempo.

La dificultad aumenta a medida que la industria se aproxima a nodos de 2 nanómetros y por debajo. Manocha recuerda que, aunque el sector ha anunciado repetidamente el final de la miniaturización, el reto actual es especialmente exigente. Cada salto tecnológico requiere una complejidad creciente en diseño, fabricación y control de procesos, lo que hace que alcanzar estas escalas extremas sea tanto un desafío tecnológico como financiero.

La Ley de Moore entra en una nueva fase

Durante décadas, la reducción continua del tamaño de los transistores ha alimentado la Ley de Moore. Hoy, el sector se aproxima a límites físicos cada vez más exigentes: pasar de los 20 angstroms actuales hacia los 10, 7 o incluso 2 angstroms implica trabajar cerca de la escala atómica.

Este contexto impulsa una nueva etapa, conocida como Moore’s Law 2.0, basada en:

  • Nuevas arquitecturas.
  • Empaquetado avanzado.
  • Integración heterogénea.
  • Innovación en materiales y procesos.

La capacidad de innovación del sector sigue siendo elevada, apoyada en un ecosistema global de talento, centros de investigación y empresas especializadas.

Geopolítica, resiliencia y el papel de Europa

El crecimiento de la industria se produce en un entorno de tensión geopolítica creciente. La pandemia, la guerra en Ucrania y la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China han puesto de relieve la concentración y fragilidad de la cadena global de suministro de semiconductores.

Para Europa, el contexto actual plantea un reto estratégico: reforzar su capacidad industrial y tecnológica, asegurando el acceso a una infraestructura clave para la economía digital y la autonomía tecnológica. Este objetivo exige una combinación de inversión, talento, colaboración público-privada y visión a largo plazo.

Los semiconductores se consolidan así como un activo estratégico para la competitividad económica, la innovación industrial y la seguridad tecnológica del continente.

Un motor de prosperidad global

La industria del semiconductor se ha convertido en uno de los grandes motores de prosperidad económica global. En apenas una década ha escalado posiciones hasta situarse entre los sectores industriales más relevantes del mundo, con un peso creciente en el PIB, el empleo cualificado y la innovación tecnológica.

Este liderazgo responde a décadas de inversión sostenida, cooperación internacional y avance científico. La fase actual intensifica esa trayectoria, impulsada por la convergencia entre IA, computación avanzada y nuevas arquitecturas de chip.

Ver la ponencia completa

Para profundizar en esta visión y conocer de primera mano el análisis de Ajit Manocha, puedes ver su ponencia completa en el Future Trends Forum:

Ajit Manocha: «Beyond Moore’s Law: Reinventing the Foundations of Innovation» #semiconductors

En los próximos artículos de esta serie seguiremos explorando el futuro de los semiconductores desde la perspectiva de otros expertos del FTF, abordando tecnología, industria y geopolítica con una mirada estratégica.