Resumen generado por IA
El artículo presenta la visión de María Marced, ex presidenta de TSMC Europe, sobre el crecimiento exponencial de la industria del semiconductor impulsado por la inteligencia artificial (IA) y los cambios en los modelos industriales. Marced destaca que esta industria ha escalado posiciones en rentabilidad económica, pasando del puesto once al tercero en dos décadas, reflejando su papel como motor de crecimiento económico global. Identifica grandes olas tecnológicas que han impulsado esta evolución: la computación, el auge del smartphone y, actualmente, la IA, especialmente en dispositivos edge conectados, lo que amplía la demanda de semiconductores. Para 2030, el mercado podría alcanzar 1,3 billones de dólares, con Europa posicionada para crecer en sectores vinculados a su tejido productivo, como automoción, industria e IA.
Marced subraya la creciente complejidad del hardware necesario para futuras aplicaciones de IA, como la robótica y la salud, que requieren semiconductores especializados y eficientes. Además, analiza la evolución de los modelos de negocio desde compañías integradas verticalmente hacia una especialización en diseño, fabricación y herramientas electrónicas, recomendando que Europa adopte esta especialización para fortalecer su industria. En cuanto al EU Chips Act, Marced enfatiza la necesidad de coordinación paneuropea, con clusters estratégicos y roles claros entre administraciones y actores industriales para evitar la fragmentación y potenciar un ecosistema competitivo. El éxito europeo dependerá de pasar de iniciativas nacionales aisladas a una ejecución conjunta que permita capturar el crecimiento global del sector.
Maria Marced analiza la estrategia industrial europea en semiconductores: IA, especialización, clusters tecnológicos y el papel del EU Chips Act.
En el artículo anterior de esta serie, Ajit Manocha situaba a la industria del semiconductor en una fase de crecimiento exponencial, impulsada por la inteligencia artificial, la concentración del modelo foundry y un contexto geopolítico cada vez más determinante. La intervención de María Marced, anterior Presidente de TSMC Europe, amplía ese diagnóstico con una mirada complementaria: cómo este crecimiento se traduce en valor económico real, qué tecnologías explican la siguiente etapa y qué tipo de modelos industriales tienen más sentido para Europa.
Con más de tres décadas de experiencia en el sector y una trayectoria ligada a algunas de las compañías más relevantes del ecosistema global, Marced ofrece una lectura clara y directa del momento que vive el semiconductor y de las decisiones estratégicas que se abren en los próximos años.
Del impacto tecnológico al liderazgo económico
Maria Marced comienza situando a la industria del semiconductor en un eje que va más allá de la innovación tecnológica. A lo largo de este siglo, explica, el sector ha escalado posiciones de forma sostenida en el ranking de rentabilidad económica media por industrias.
En la primera década del siglo, los semiconductores ocupaban el puesto once. En la segunda década, ascendieron al cuarto. Y en apenas los primeros años de la década actual, han alcanzado el tercer lugar, solo por detrás de sectores como el high tech y la biotecnología. Una evolución que refleja cómo los semiconductores han pasado de ser una industria habilitadora a convertirse en uno de los principales motores de crecimiento económico global.
Este ascenso, subraya Marced, combina dos efectos simultáneos: por un lado, la capacidad del chip para impulsar innovación en todos los sectores; por otro, su contribución directa a la creación de valor económico, empleo cualificado e inversión industrial.
Las grandes olas que explican el crecimiento
Para entender este recorrido, Marced identifica las olas tecnológicas que han impulsado la demanda de semiconductores en las últimas décadas. Durante los primeros años del siglo XXI, la computación fue el principal motor. Más tarde, el auge del teléfono móvil y, en especial, del smartphone, multiplicó el volumen y la diversidad de chips necesarios.
La siguiente gran ola ya está en marcha: la inteligencia artificial. Y, a diferencia de etapas anteriores, su impacto no se limita al cloud. Marced pone el foco en la IA en el edge, integrada en dispositivos, máquinas y sistemas industriales. En un entorno donde todo está conectado, cada elemento incorpora capas crecientes de inteligencia, lo que amplía de forma estructural la demanda de semiconductores.
Crecimiento hasta 2030: una oportunidad clara para Europa
En términos de mercado, Marced sitúa la previsión de la industria en torno a los 1,3 billones de dólares en 2030, partiendo de una base cercana a los 600.000 millones en 2021. Reconoce que el crecimiento ha sido más contenido en los dos últimos años, con una ligera mejora en el ejercicio actual, pero mantiene intacta la expectativa de expansión a medio plazo.
Esta estimación se alinea con las cifras más citadas por el sector y complementa la visión presentada por Ajit Manocha, que amplía el perímetro de análisis al incorporar el valor económico de los chips diseñados para uso interno por grandes tecnológicas. Dos aproximaciones distintas que convergen en una misma conclusión: la industria del semiconductor mantiene una trayectoria de crecimiento estructural sólida de cara a la próxima década.
Lo relevante, desde una perspectiva europea, es de dónde vendrá ese crecimiento. Marced destaca tres áreas principales: automoción, industria y aplicaciones de inteligencia artificial. Segmentos estrechamente vinculados al tejido productivo europeo, donde la demanda de chips se asocia a electrificación, automatización, eficiencia energética y digitalización industrial.
Este perfil de crecimiento conecta directamente con las capacidades industriales del continente y abre una ventana de oportunidad para reforzar su posicionamiento en la cadena de valor global.
IA más allá del hype: complejidad creciente del hardware
Uno de los momentos más interesantes de su intervención llega al abordar el debate sobre la eficiencia de la IA. Marced menciona el caso de DeepSeek, una solución china que generó inquietud en el sector al demostrar capacidades avanzadas sobre nodos menos sofisticados que los utilizados por modelos como ChatGPT.
La pregunta surgió de inmediato: ¿podría este tipo de desarrollos reducir la necesidad de chips avanzados? La respuesta de Marced es clara. La inteligencia artificial se encuentra en una fase inicial, centrada principalmente en la IA generativa. Las siguientes etapas -la IA de agentes, más cercana a la interacción humana, y la IA física, ligada a robótica y sistemas autónomos- incrementarán la complejidad y las exigencias del hardware.
Aplicaciones como la salud, la industria o la robótica amplían el espectro de uso de la IA y refuerzan la necesidad de semiconductores especializados, eficientes y cada vez más sofisticados.
Modelos de negocio: de la integración a la especialización
Maria Marced cierra su intervención con una reflexión centrada en la evolución de los modelos de negocio de la industria del semiconductor, un elemento que considera determinante para entender su estructura actual y para orientar cualquier estrategia industrial en Europa.
A comienzos de este siglo, explica, los modelos dominantes eran los IDM (Integrated Device Manufacturers), compañías integradas verticalmente que diseñaban, fabricaban y comercializaban sus propios chips. Empresas como Intel, Texas Instruments, NXP Semiconductors o Infineon concentraban gran parte del valor del sector en un contexto industrial más cerrado, con cadenas de suministro más cortas y un nivel de complejidad tecnológica sensiblemente menor al actual.
Con el paso del tiempo, el sector se ha convertido en una industria plenamente global, y esa globalización ha ido acompañada de un aumento muy significativo de la complejidad tecnológica y económica. Marced subraya que este proceso ha transformado la estructura del sector, favoreciendo una especialización progresiva de los modelos de negocio. Cada parte de la cadena de valor ha tendido a concentrarse en funciones muy concretas, desarrollando capacidades cada vez más profundas y diferenciadas.
El resultado es un ecosistema mucho más segmentado, en el que los modelos que están ganando peso se organizan en torno a funciones específicas. Marced identifica de forma clara cuatro grandes ámbitos: las foundries, centradas exclusivamente en la fabricación; las compañías fabless, especializadas en diseño; y los proveedores de herramientas de diseño electrónico (EDA) y de propiedad intelectual (IP). Esta especialización, explica, ha permitido a la industria avanzar con mayor rapidez, mejorar la eficiencia y responder a mercados cada vez más diversos y exigentes.
Desde esta perspectiva, Marced apunta que cualquier intento de reforzar la industria del semiconductor en Europa -y en España- debe partir de esta realidad estructural. La reflexión estratégica no pasa por reproducir modelos integrados completos, sino por analizar en qué partes concretas de la cadena de valor puede construirse una posición sólida y competitiva. La especialización aparece así como una vía alineada con la evolución natural del sector y con la forma en que hoy se genera valor en el ecosistema global del semiconductor.
EU Chips Act: coordinación, clusters y ejecución europea
En el diálogo posterior a las ponencias, María Marced aborda de forma directa el papel del EU Chips Act y, en particular, los retos de su segunda fase, en la que ella participa activamente como líder del Industry Advisory Group. Su diagnóstico parte de una idea clara: Europa cuenta con muchos de los ingredientes necesarios para reforzar su industria del semiconductor, pero el principal desafío está en cómo se organizan y coordinan.
Marced subraya que el continente dispone de centros de investigación de primer nivel, un sistema educativo sólido, talento técnico y empresas con capacidades relevantes en distintos segmentos de la cadena de valor. Sin embargo, estas fortalezas se encuentran fragmentadas entre países y regiones, lo que limita su impacto. En su opinión, el riesgo no reside en la tecnología ni en la demanda futura, sino en la falta de una estrategia verdaderamente europea, más allá de la suma de planes nacionales.
En este contexto, Marced insiste en la necesidad de avanzar hacia una lógica de clusters paneuropeos, alineados con las prioridades del Chips Act. Menciona ámbitos concretos donde Europa tiene una oportunidad clara si actúa de forma coordinada: fotónica, semiconductores de potencia avanzada y wide band gap, RISC-V y determinadas áreas de empaquetado. Tecnologías emergentes en las que, según explica, todavía no existe un liderazgo global claramente definido y donde Europa puede construir una posición relevante.
Para que estos clusters funcionen, Marced señala un reparto de roles preciso. El papel de las administraciones públicas debe centrarse en facilitar: financiación, suelo, talento e infraestructuras. La gobernanza técnica, en cambio, debe recaer en los propios actores del ecosistema. La clave está en evitar la duplicación de esfuerzos y fomentar la colaboración entre regiones que hoy compiten entre sí en ámbitos similares.
Su mensaje es especialmente claro cuando aborda la escala del reto: mientras Europa siga funcionando como la suma de 27 estrategias nacionales, el impacto será limitado. La ambición del EU Chips Act pasa por avanzar hacia una ejecución conjunta, capaz de transformar capacidades dispersas en un verdadero ecosistema industrial europeo del semiconductor.
Un momento decisivo para Europa
La intervención de María Marced deja una idea clara: Europa se encuentra ante una ventana de oportunidad para reforzar su posición en la industria global del semiconductor. El contexto tecnológico, el crecimiento de la demanda y la evolución de los modelos de negocio juegan a favor. La diferencia la marcará la capacidad de ejecutar una estrategia común.
En este escenario, el EU Chips Act se perfila como una palanca clave para transformar capacidades dispersas en un ecosistema industrial coherente. Según Marced, el reto no está en identificar tecnologías prometedoras ni en movilizar talento, sino en coordinar esfuerzos, evitar duplicidades y avanzar hacia una lógica de clusters europeos alineados con prioridades claras.
Europa cuenta con activos relevantes en ámbitos como la automoción, la industria, la fotónica, la potencia avanzada o el diseño de arquitecturas emergentes. Convertir ese potencial en liderazgo exige pasar de la suma de iniciativas nacionales a una ejecución verdaderamente europea, donde la colaboración entre regiones, empresas y centros de investigación sea estructural.
El mensaje final es directo: el crecimiento de los semiconductores está en marcha y continuará en los próximos años. El EU Chips Act ofrece el marco para que Europa capture una parte significativa de ese crecimiento. La clave reside ahora en cómo se implementa y en la capacidad de avanzar, de forma coordinada, hacia un ecosistema industrial más integrado y competitivo.
El análisis de Maria Marced conecta directamente con la visión presentada por Ajit Manocha en el artículo anterior[a1] : una industria del semiconductor en plena expansión estructural, impulsada por la inteligencia artificial y por una demanda que seguirá creciendo en la próxima década. Si Manocha subrayaba la magnitud del momento y la relevancia estratégica del sector a escala global, Marced sitúa ahora el foco en cómo Europa puede traducir ese crecimiento en capacidad industrial propia. En este contexto, el EU Chips Act aparece como la herramienta para pasar del diagnóstico a la acción, alineando especialización, clusters y ejecución conjunta. La oportunidad está definida; el siguiente paso consiste en convertir ese marco en resultados concretos dentro del ecosistema europeo del semiconductor.
Ver la ponencia completa
Para profundizar en el análisis de Maria Marced, puedes ver su ponencia completa en el Future Trends Forum:
Maria Marced: «The Chip Industry Is Transforming. Europe Still Has Time» #Semiconductors
En el próximo artículo de esta serie seguiremos explorando las claves del futuro de los semiconductores desde nuevas perspectivas de los expertos del Future Trends Forum.
Expresidente de TSMC Europa