6. Ciberseguridad

La tecnología no es infalible. Siempre habrá, además, quien quiera usarla con fines perjudiciales para los demás. El Foro Económico Mundial de Davos incluyó en 2017 por primera vez los ciberataques, el fraude sistémico de datos y las brechas de seguridad en las infraestructuras críticas como riesgos globales en su informe anual.

El mundo está cada vez más conectado y digitalizado, por lo que el daño que pueden hacer los cibercriminales es también cada vez mayor. Solo en España, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) gestionó más de 110.000 incidentes en 2018. Por su parte, el Centro Criptológico Nacional, en su informe “Ciberamenazas y Tendencias 2019”, gestionó en 2018 un total de 38.029 incidentes de ciberseguridad, de los cuales, el 2,7% tenían una peligrosidad “muy alta” o “crítica”.

Las ciudades no son ajenas a esta situación, y cada vez lo serán menos según se vayan desarrollando las smart cities. “Es muy sencillo hackear vehículos. Imaginen que se accede a las furgonetas o camiones de reparto, o lo que es lo mismo, la cadena de suministros. Eso puede causar es - tragos en cualquier compañía o institución, y no digamos entre la población”, explica Natalia de Estevan-Úbeda.

¿Qué podemos hacer para prevenir este tipo de problemas?

Lo primero es llevar más seguridad a la tecnología. En segundo lugar, hace falta más regulación, como se ha visto con el caso de Facebook y Cambridge Analytica”, explica Evan Wolff, experto del FTF, director general de The Chertoff Group y socio de ciberseguridad y seguridad nacional de la firma de abogados Crowell and Moring LLP. “También hay que pensar cómo hacer que la tecnología sea actualizable y mejorable. Por último, el riesgo debe ser compartido por el sector privado y el público, no puede recaer solo en los ciudadanos”, remata el experto.

Ciudades Disruptivas