Resumen generado por IA
Huyendo del positivismo extremo, el año 2020, a pesar de su dolor, dejó avances significativos que vale la pena conservar. La pandemia fomentó la colaboración entre ciudadanía, empresas y centros de investigación: desde aviones con material sanitario y proyectos pro bono de ciencia de datos hasta impresión 3D de respiradores y robots para acelerar pruebas PCR. Ese empuje colectivo mostró la capacidad de movilizar recursos y talento para el bien común. Asimismo, la necesidad impuesta por la crisis impulsó un salto acelerado en la digitalización y la innovación; expertos estiman que se avanzó varios años en meses y las cifras de patentes reflejan ese dinamismo.
También surgieron cambios estructurales con potencial perdurable: nuevas formas de trabajo remoto que mejoran la conciliación y abren modelos de “oficina del futuro”, y un claro avance en energías renovables —por primera vez Europa generó más electricidad limpia que con fósiles—, respaldado por fondos de recuperación orientados a la descarbonización. Finalmente, la salud pública recuperó protagonismo: la relación entre pacientes y sanitarios se transforma con la salud digital, y el esfuerzo científico sin precedentes permitió desarrollar vacunas en tiempos récord. Estos logros ofrecen pistas sobre hacia dónde avanzar si se busca preservar lo positivo que dejó 2020.
Cooperación, equipos multidisciplinares con objetivos comunes, aceleración de la ciencia y de la innovación, concienciación ciudadana y empresarial sobre la sostenibilidad social y medioambiental.
Huyendo del positivismo a ultranza, que no es sano, este año que dejamos lleno de dolor y penurias, nos deja algunas luces dignas de resaltar. A continuación, compartimos 5 cosas positivas de 2020. No son las únicas, pero nos sirven de reflexión sobre hacia dónde deberíamos avanzar, ya que todas ellas pueden perdurar si nos lo proponemos:
1.- La pandemia ha movilizado a la ciudadanía, a los centros de investigación y a las empresas a colaborar por el bien común. Desde aviones fletados por empresas privadas con material de emergencias, a proyectos multidisciplinares pro bono para el desarrollo de aplicaciones de ciencias de datos que ayudan a la toma de decisiones, como el liderado por la experta del Future Trends Forum, Nuria Oliver, pasando por la creación de robots para acelerar las pruebas PCR, o la impresión 3D de respiradores para los pacientes con coronavirus más graves.
2.- Nuevas formas de trabajar, forzadas al principio de la pandemia, nos trae nuevos modelos de colaboración profesional más eficientes y más convenientes para todos, favoreciendo la conciliación de la vida laboral y familiar y haciendo surgir nuevos modelos de “oficinas del futuro”.
3.- Se ha acelerado el uso de energías renovables. Por primera vez, Europa ha producido más energía con renovables que con combustibles fósiles. Y la tendencia es imparable, ya que muchos de los fondos de recuperación se van a destinar a la descarbonización y al crecimiento sostenible.
4.- La innovación se ha acelerado por la necesidad. En un reciente evento organizado por la Fundación Innovación Bankinter, Christoph Steck, experto del think tank Future Trends Forum y Director de Políticas Públicas e Internet en Telefónica, nos decía que se ha producido un salto equivalente a 5 años en la digitalización de la sociedad, en escasos meses. Para ilustrar el crecimiento de la innovación, sólo en EE.UU., el número de patentes en 2020 ha sido de 399.055, frente a las 339.512 en 2018: Casi un 20% más en tan sólo dos años.
5.- La salud pública cobra protagonismo inexcusable. El colapso de los sistemas sanitarios en todo el mundo está haciendo surgir nuevos modelos de relación entre los sanitarios y los pacientes, que han llegado para quedarse, desarrollarse y optimizarse, ayudados por la denominada Salud Digital. En paralelo, los desarrollos científicos se han acelerado de tal manera que lo que costaba entre 10 a 15 años (vacuna), se ha podido realizar en apenas uno. Nunca en la historia de la ciencia y la medicina ha habido tantos científicos ni recursos dedicados a una sola enfermedad como ahora frente a la COVID-19.